miércoles, 31 de marzo de 2010

QUIEN ES JESUCRISTO?


Jesús le preguntó a sus discípulos:” ¿ Quien dicen los hombres que es el Hijo del hombre:? Respondieron: “ Unos dicen que es Juan el Bautista, otros Elías, otros Jeremías o algún otro de los profetas,. Diciéndoles: “ Y según vosotros, ¿ quién soy Yo.? Respondió Simón Pedro y dijo: “ Tu eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.” (S. Mat.16: 13 al 16;) El Espíritu Santo autor de la Sagrada Escritura, dice por pluma de S. Juan: “Jesucristo es el Verbo de Dios encarnado, ( S. Juan. l:l4;) Es decir, Dios y Hombre verdadero. (l ª S. Juan.5: 20;) El veía en el Verbo todas las cosas que han sucedido, suceden y sucederán alguna vez. El conocía lo que había dentro del hombre. ( S. Juan.2:25;) Cristo poseía además, desde el primer instante de la Encarnación la plenitud de la gracia santificante (en un grado moralmente infinito.) Lleno de gracia y de verdad, y nosotros vimos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre “.( S. Juan. l: l4;) El Hijo de Dios nació en Belén de Judea, aldea a unos 8 kilómetros al sur de Jerusalén, un 24 de diciembre del primer año de nuestra era cristiana.. Nazaret, es una población de la baja Galilea en donde residía Jesús con sus padres José y María. Fue en Nazaret en donde Cristo vivió durante treinta años su vida oculta., por lo que màs adelante se la llamó Jesús de Nazaret, el Nazareno. El afirmó muchas veces su divinidad y la demostración triunfal se encuentra en la Resurrección gloriosa. de sí mismo. Jesucristo y su doctrina mesiánica confirmada por los milagros de indiscutible origen divino, son obrados en su nombre y con la afirmación de su divinidad probada con sello divino, Pero aparte de sus milagros el Espíritu Santo deja bien claro en la Sagrada Escritura, cual es la naturaleza de Cristo, “la de Dios e igual a Dios.” (Filp.2:6;) Uno con el Padre, y el Espíritu Santo, siendo estos tres los que dan testimonio en el cielo.( l ª S. Juan.5:7;) .

Jesucristo es imagen de Dios invisible,( Col. l:l5;) El que le ve, ve al Padre que le envió. (S. Juan .l2:45;) En una ocasión le dijo Felipe a Jesús: “ Señor muéstranos al Padre. Respondió Jesús: Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, ¿ y tu no me has conocido Felipe.? El que me ha visto, ha visto mi Padre.¿ Cómo puedes decir: Muéstranos al Padre.? ¿ No crees que Yo soy en el Padre, y el Padre en MÌ.? (S. Juan. l4:7 al l0;) Yo y el Padre somos Uno.( S. Juan. l0:30;) En Cristo habita toda la plenitud de la Deidad corporalmente.( Col.2:9;) Jesucristo dice a sus discípulos: Creed a Dios , creed también en Mí. “Yo soy el camino, y la verdad y la vida.” (S. Juan. l4:l;y 6;)) Todo cuanto hace el Padre el Hijo lo hace igualmente. Como el Padre resucita a los muertos y les devuelve la vida, así también el Hijo devuelve la vida a quien quiere. (S. Juan 5.l9 al 2l;) Todos los atributos divinos derivados de la esencia de Dios Trinidad, los posee por igual el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. En Cristo están también escondidos los tesoros de la sabiduría. (Col.2:3 ) Por la ciencia infusa conocía Cristo no menos lo presente que lo porvenir libre, de lo cual dan espléndidas muestras las profecías con que predice no pocos sucesos venideros, que solamente eran conocidos por Dios. El objeto de la ciencia infusa en Cristo era: a) cuanto a las cosas sobre- naturales, todas aquellas que por revelación divina se han dado a conocer a los hombres.

El Divino Maestro, aunque hubiera podido enseñar tantas ciencias, se limita a enseñar la principal, la ciencia de la santidad, o sea lo que el cristiano ha de hacer y cumplir para salvarse. Ya que El vino a salvar a los pecadores.( l ª Tim.l:l5;) y tengamos vida abundante. El nos manifestó que a sus ojos la ciencia de la santidad era mucho más preciosa y estimable que todas las ciencias humanas, y que por tanto los cristianos han de apreciarla en sí y en los demás, por encima de todo; ya que la salvación en la vida eterna no tiene precio. Nos dice el Espíritu Santo que, la salud del alma, que consiste en la santidad de la justicia, vale más que todo el oro y la plata.” ( Ecli.30:l5;).Jesucristo es el único que tiene palabra de vida eterna. El Padre eterno nos invita a escucharle. (S.Mat.l7:5;) “ Y Cristo dice. Salí del Padre, y vine al mundo. Yo soy la luz del mundo.. El que me siga no andará en tinieblas., sino que tendrá la luz de la vida.( S. Juan.8:l2;) Si alguno me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él, y en él haremos morada. (S. Juan. l4:23;) Guardar su palabra significa creer y cumplir todo cuanto El nos ha dicho, guardando los Mandamientos del Decálogo de Dios. (Ex.20: 2 al l7;) para ser salvo. ( S.Mat.l9:l7;)

ORACION


No me mueve mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido,
para dejar por eso de ofenderte.

Tu me mueves señor, mueveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
mueveme ver tu cuerpo tan herido,
muevanme tus afrentas y tu muerte.

Mueveme en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, yo te temiera.
No me tienes que dar para que te quiera,
pues aunque lo que espero, no esperara,
lo mismo te quisiera. Amen.

**********************************************

Mi señor Jesus; en tu cuerpocrucificado,
yo coloco reverentemente mi pecado,
mis enfermedades y las de la gente por
quien ruego; puesto que tu sufruiste por
nuestros sufrimientos y pagaste por
nuestros pecados. Disuelvenos por favor
en tu misericordia; concedeme estas peticiones
en tu nombre Santo y en el nombre de tu
dolorosa Madre, mi Madre. Amen.

JESUS EN LA CRUZ


CADA AÑO RECORDAMOS EL SACRIFICIO QUE HIZO JESUS EN LA CRUZ DEL CALVARIO, POR TI Y POR MI CUANDO NADIE LO HARIA. HOY EN DIA NADIE SE ATREVERIA A DAR LA VIDA POR ALGIEN.

A VECES LO DECIMOS DE PALABRA PERO CUANDO LLEGA EL MOMENTO NOS HECHAMOS PARA TRAS, CUANDO TU AMAS A UNA PERSONA POR MAS QUE TE DESPRECIE O HAGA LO QUE TE HAGA, SIEMPRE VAS A ESTAR A SU LADO POR LA UNICA RAZON DE QUE LA AMAS. ASI ES JESUS, EL SIEMPRE ESTA A NUESTRO LADO EN LAS BUENAS EN LAS MALAS, EN TODO MOMENTO DESDE EL VIENTRE DE NUESTRA MADRE EL NOS CUIDA, NOS PROTEJE, NOS GUARDA CUANDO MAS LO NECESITAMOS AHI ESTA EL PARA DARNOS DE SU AMOR DE SUS ABRAZOS Y DE SU CARIÑO; EL SOLO ESPERA QUE NOSOTROS LE DEMOS ENTRADA EN NUESTRO CORAZON Y EN NUESTRA VIDA.

EL NOS AMA DEMASIADO, QUE POR SU INMENSO AMOR DIO SU VIDA POR TI Y POR MI SIN CONDICION; NO SEAS EGOISTA QUE CUANDO NO LO NECESITAMOS NI ENCUENTA PERO CUANDO PASAMOS PROBLEMAS A VECES NO RECURRIMOS A EL SINO A OTRAS COSAS QUE NO NOS DAN LA SOLUCION, EL ES EL UNICO NO HAY NADIE MAS, EN EL ESTA LA FELICIDAD, BASTA DE VIVIR COMO LO HACEMOS, TOMEMOS LA DECISION SOLO ESTAS TU Y EL, NO PIENSES EN LOS DEMAS, ACUERDATE DE LO QUE TUVO QUE SUFRIR POR NOSOSTROS Y MIRA COMO LE PAGAMOS.

ME INCLUYO PERO EL ES FIEL Y JUSTO PARA PERDONARNOS, A VECES SOMOS MUY BUENOS PARA HACER PAGAR A LOS OTROS LO QUE SUPUESTAMENTE "" NOS HICIERON, CUANDO NOS DEBEMOS ANALIZAR PERO MAS DUELE EL CASTIGO QUE NOS DA DIOS. AL CASTIGO QUE NOS PUEDE DAR EL HOMBRE PORQUE TODO LO QUE SE HACE AQUI EN LA TIERRA, AQUI SE PAGA Y PEOR Y A VECES SOMOS INJUSTOS EN DECIR PORQUE A NOSOTROS, SER FELIZ NO ES TENER DINERO, PROFESION, FAMILIA, AMIGOS, CASA, NOVIO, ESPOSA ETC..

ESOS SON COMPLEMENTOS, PERO LA VERDADERA FELICIDAD SOLO ESTA EN JESUS, SI QIERES SEGUIR ASI ADELANTE PERO TENEMOS QUE ESFORZARNOS POR OBTENER LA FELICIDAD, NADA ES FACIL TODO SE OBTIENE ATRAVES DE SFUERZOS MUCHA GENTE SE BURLARA PORQUE CREES O HACES LO QUE DICE LA BIBLIA, QUE ES LO MAS BELLO QUE DIOS DEJO.

PERO MAS SE VAN A REIR AQUELLOS QUE SU ALMA Y SU ESPIRITU ESTEN GOZANDO EN EL CIELO JUNTO CON EL; NO HAY NADA MAS DOLOROSO QUE LA MUERTE DEL ALMA, DIOS TE AMA TE AMA Y TE AMA. NUNCA COMPRENDI MUCHAS COSAS Y LA RAZON DE SU TAN GRANDE AMOR CUANDO NI LO MEREZCO, PERO CUANDO DEJE QUE HABITARA EN MI CORAZON FUI LA PERSONA MAS FELIZ Y CON EL NO ME FALTA NADA, LO QUE PUEDO DECIR ES QUE EN AGRADECIMIENTO LE SEGUIRE Y LO QUE MENOS ESPERO, ES QUE LA GENTE APRUEBE LO QUE HAGO POR EL.

LA UNICA OPINION QUE ME IMPORTA ES LA DE EL, TODO LO QUE UNO SIEMBRA ESO COSECHA, GRACIAS A EL NO SOY RENCOROSO Y ASI COMO LOS AMO LOS PERDONO A TODOS AQUELLOS QUE ME HAN HECHO MAL Y REFLEXIONEN, LES DESEO LO MEJOR CON TODO MIA MOR Y CORAZON, NO OLVIDEN QUE EN MI SIEMPRE ENCONTRARAN AYUDA, APOYO Y SOBRE TODO UN AMIGO INCONDICIONAL, VALORA ESE SACRIFICIO PORQUE AUNQUE MI MADRE Y MI PADRE ME DEJAREN, MI DIOS CON TODO ME RECOGERA. SOLO A SU LADO PUEDO DARLE SABOR A MI VIDA JEJE CUIDENSE Y FELICES DIAS. SU AMIGO JAVIER CASARRUBIAS

martes, 30 de marzo de 2010

UN AMIGO


1. Un amigo sencillo, nunca te ha visto llorar.
Un amigo verdadero, tiene los hombros húmedos por causa de tus lágrimas...


2. Un amigo sencillo, trae una botella de vino a tu fiesta.
Un amigo verdadero, llega temprano para ayudarte...


3. Un amigo sencillo, odia cuando lo llamas después de haberse acostado.
Un amigo verdadero, te pregunta por qué te tardaste tanto.


4. Un amigo sencillo, procura hablar contigo acerca de tus problemas.
Un amigo verdadero, procura ayudarte con tus problemas...


5. Un amigo sencillo, piensa que ha terminado la amistad, después de un argumento. Un amigo verdadero, sabe que no tiene una amistad sino hasta después de haber tenido una pelea...



6. Un amigo sencillo, espera que siempre estés ahí para él.
Un amigo verdadero, siempre estará ahí para ti...

sábado, 27 de marzo de 2010

DOMINGO DE RAMOS


En el Evangelio, San Lucas describe cómo el pueblo iba alfombrando el camino con su ropa al paso de Jesús, a la manera en que se recibe a un Rey, y gritando: "Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto".


Cuando llegaba a Jerusalén para celebrar la pascua, Jesús les pidió a sus discípulos traer un burrito y lo montó. Antes de entrar en Jerusalén, la gente tendía sus mantos por el camino y otros cortaban ramas de árboles alfombrando el paso, tal como acostumbraban saludar a los reyes.

Los que iban delante y detrás de Jesús gritaban:
"¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!"

Entró a la ciudad de Jerusalén, que era la ciudad más importante y la capital de su nación, y mucha gente, niños y adultos, lo acompañaron y recibieron como a un rey con palmas y ramos gritándole “hosanna” que significa “Viva”. La gente de la ciudad preguntaba ¿quién es éste? y les respondían: “Es el profeta Jesús, de Nazaret de Galilea”. Esta fue su entrada triunfal.

La muchedumbre que lo seguía estaba formada por hombres, mujeres y niños, cada uno con su nombre, su ocupación, sus cosas buenas y malas, y con el mismo interés de seguir a Jesús. Algunas de estas personas habían estado presentes en los milagros de Jesús y habían escuchado sus parábolas. Esto los llevó a alabarlo con palmas en las manos cuando entró en Jerusalén.

Fueron muchos los que siguieron a Cristo en este momento de triunfo, pero fueron pocos los que lo acompañaron en su pasión y muerte.

Mientras esto sucedía, los sacerdotes judíos buscaban pretextos para meterlo en la cárcel, pues les dio miedo al ver cómo la gente lo amaba cada vez más y como lo habían aclamado al entrar a Jerusalén.

¿Qué significado tiene esto en nuestras vidas?

Es una oportunidad para proclamar a Jesús como el rey y centro de nuestras vidas. Debemos parecernos a esa gente de Jerusalén que se entusiasmó por seguir a Cristo. Decir “que viva mi Cristo, que viva mi rey...” Es un día en el que le podemos decir a Cristo que nosotros también queremos seguirlo, aunque tengamos que sufrir o morir por Él. Que queremos que sea el rey de nuestra vida, de nuestra familia, de nuestra patria y del mundo entero. Queremos que sea nuestro amigo en todos los momentos de nuestra vida.

Explicación de la Misa del Domingo de Ramos

La Misa se inicia con la procesión de las palmas. Nosotros recibimos las palmas y decimos o cantamos “Bendito el que viene en el nombre del Señor”. El sacerdote bendice las palmas y dirige la procesión. Luego se comienza la Misa. Se lee el Evangelio de la Pasión de Cristo.

Al terminar la Misa, nos llevamos las palmas benditas a nuestro hogar. Se acostumbra colocarlas detrás de las puertas en forma de cruz. Esto nos debe recordar que Jesús es nuestro rey y que debemos siempre darle la bienvenida en nuestro hogar. Es importante no hacer de esta costumbre una superstición pensando que por tener nuestra palma, no van a entrar ladrones a nuestros hogares y que nos vamos a librar de la mala suerte.

Oración para poner las palmas benditas en el hogar:

Bendice Señor nuestro hogar.
Que tu Hijo Jesús y la Virgen María reinen en él.
Por tu intercesión danos paz, amor y respeto,
para que respetándonos y amándonos
los sepamos honrar en nuestra vida familiar,
Sé tú, el Rey en nuestro hogar.
Amén.

jueves, 25 de marzo de 2010

FELICES PARA SIEMPRE


En el cielo triunfará la alegría. Cristo vino a entregarnos la alegría de su Evangelio y su salvación (Jn 15,11). Pero esta alegría no será com­pleta hasta el encuentro definitivo con él.

Cuando los vuelva a ver, su corazón se llenará de alegría,

y nadie podrá quitarles esa alegría...

Su gozo será completo.

(Jn 16,22.24)

Alegría porque llegó la liberación total, porque llegó el Mundo Nuevo de hermanos, porque se acabó toda lágrima, porque Cristo es definiti­vamente el centro de todo y de todos.

Ya llegó la liberación por el poder de Dios.

Reina nuestro Dios y su Cristo manda...

Por eso, alégrense los cielos y ustedes que viven en ellos.

(Ap 12,10-12)

Entonces no será posible ningún dolor. Dios enjugará toda lágrima. Él será el centro y el gozo de todos; se formará el verdadero Pueblo de Dios:

La Ciudad Santa... es la morada de Dios entre los hombres;

fijará desde ahora su morada en medio de ellos

y ellos serán su Pueblo y él mismo será Dios-con-ellos.

Enjugará toda lágrima de sus ojos,

y ya no existirá la muerte, ni duelo, ni gemido, ni penas,

porque todo lo anterior ha pasado.

(Ap 21,2-4)

Ninguna maldición es allí posible.

El trono de Dios y del Cordero estarán en la ciudad,

y sus servidores le rendirán culto.

Verán su rostro

y llevarán su nombre sobre sus frentes.

Ya no habrá noche.

No necesitarán luz, ni de lámparas ni del sol,

porque el Señor Dios derramará su luz sobre ellos,

y reinará por los siglos de los siglos.

(Ap 22,3-5)

Por eso dijo Jesús que el mayor motivo de alegría que podemos tener en este mundo es saber que nuestros nombres “están escritos en los cie­los” (Lc 10,20). En el Cielo Nuevo y la Nueva Tierra (Ap 21,1) que nos espera, escucharemos a Cristo resucitado y triunfante que dice:

Ahora todo lo hago nuevo.

(Ap 21,5)

Esta felicidad será eterna. Como ya vimos antes, Jesús vino a dar­nos Vida (Núm. 10), pero esta Vida, que comienza a manifestarse en la tierra, durará para siempre, más allá de la muerte:

El don gratuito de Dios

es la Vida Eterna en Cristo Jesús nuestro Señor.

(Rom 6,23)

El que tiene fe en Jesús, no morirá jamás (Jn 8,51). Nada, ni nadie, podrá arrebatarlo de las manos del Buen Pastor (Jn 10,27-29). Cuando se destruya nuestro cuerpo mortal, sabemos que Dios nos tiene reser­vada “una casa para siempre en los cielos” (2 Cor 5,1).

Por eso, para Pablo la muerte no era ninguna desgracia, sino la hora del encuentro definitivo con Jesús:

Sinceramente, para mí Cristo es mi vida

y morir es una ventaja...

Ansío partir para estar con Cristo,

que es lo mejor con mucho.

(Flp 1,21. 23)

No obstante, el amor a sus hermanos le hacía preferir continuar vi­viendo en esta tierra para poder seguir sirviéndoles (Flp 1,22). Además, él sabía que de hecho nuestro resurrección ya comienza en esta vida, pues se nos ha dado el espíritu Santo “como garantía de nuestra heren­cia” (Ef 1,13-14), y podemos vivir ya junto a Jesús, a través de la ora­ción, de la Eucaristía (Jn 6,54), de las reuniones (Mt 18,20), del servicio a los necesitados (Mt 25,35-40) y de todo lo que sea entrega y amor al prójimo.

CON DIOS CARA A CARA


No sólo compartiremos la gloria de Cristo, sino que en él veremos a Dios tal como es:

Al presente conocemos a Dios como en un mal espejo

y en forma confusa,

pero entonces será cara a cara.

Ahora solamente conozco en parte,

pero entonces le conoceré a él como él me conoce a mí.

(1 Cor 13,12)

Cuando él se manifieste en su gloria,

seremos semejantes a él,

porque lo veremos tal como es.

(1 Jn 3,2)

Cristo dijo que los limpios de corazón verán a Dios (Mt 5,8). Promete la visión de Dios -privilegio de ángeles (Mt 18,10)- a los corazones pu­ros, porque Dios es Amor, y el Amor no puede ser sintonizados nada más que por el amor, es decir, por el corazón que se entrega sin reser­vas. En el cielo no entra nadie sin purificarse hasta el último gramo de egoísmo que le quede, pues el egoísmo es el muro que separa e impide ver a Dios. Sólo los limpios de corazón podrán verle.

Nuestra imaginación humana es incapaz de poder imaginar ahora cómo podrá realizarse la visión de Dios, y cómo podremos compartir el triunfo y la gloria de Cristo:

El ojo no ha visto, el oído no ha oído, ni a nadie se le ocurrió pensar

lo que Dios ha preparado para los que le aman.

ESTAREMOS PARA SIEMPRE CON EL SEÑOR


Los discípulos fundaron su esperanza en estas promesas de Jesús. Saben que “según el plan bondadoso de Dios”, él quiere “llevar a la glo­ria a un gran número de hijos” (Heb 2,9-10). Pablo es el especialista de esta esperanza. Es su tema preferido:

Él murió por nosotros para que entremos en la Vida junto con él.

(1 Tes 5,10)

Si hemos muerto con Cristo, creemos también que viviremos con él.

(Rom 6,8)

Estaremos para siempre con el Señor.

(1 Tes. 4,7)

Compartiremos con Cristo su Gloria y su Reinado:

Nuestra será la herencia de Dios,

y la compartiremos con Cristo;

pues si ahora sufrimos con él,

con él recibiremos la gloria.

(Rom 8,17)

Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra Vida,

ustedes también vendrá a la luz con él,

y tendrán parte en su gloria.

(Col 3,4)

Si sufrimos pacientemente con él,

también reinaremos con él,

(2 Tim 2,12)

Dice Cristo resucitado en el Apocalipsis:

Al vencedero le concederé que se siente junto a mi trono,

del mismo modo que yo, después de vencer,

me senté junto a mi Padre en su trono.

EL ENCUENTRO CON CRISTO GLORIOSO

Jesús nos está preparando la felicidad perfecta

El encuentro con Cristo resucitado será el momento cumbre de nuestra vida, al que todos, de una manera más o menos consciente, aspiramos. Será la felicidad plena. Para hacer posible este encuentro vino Jesús al mundo. Durante su vida mortal él habló con frecuencia de ello:

Ustedes han permanecido conmigo compartiendo mis penas.

Por eso, les preparo un Reino,

como mi Padre me lo ha preparado a mí.

Ustedes comerán y beberán en mi mesa en mi Reino.

(Lc 22,28-30)

En la casa de mi Padre hay muchas mansiones;

si no fuera así,

¿les habría dicho que voy allá a prepararles un lugar?

Después que yo haya ido a prepararles un lugar, volveré a buscarlos

para que donde yo estoy estén también ustedes.

(Jn 14,2-4)

Esta fue la última petición que presentó Jesús al Padre en la cena de despedida:

Padre, te ruego por todos los que me has dado:

Yo quiero que allí donde estoy yo estén también conmigo.

Y contemplen mi gloria,

que tú me diste porque me amaste

desde antes que comenzara el mundo.

(Jn 17,24)

Hasta en la cruz, en plena agonía, prometió su compañía eterna a un compañero de suplicio:

Hoy mismo estarás conmigo en el Paraíso.

LOS POBRES Y EL REINO DE DIOS



Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” (Santiago 2:5)


Es impresionante contemplar la gran masa de pobres que hay en nuestro mundo, pobres que no tienen un futuro, una esperanza, y un horizonte claro dónde mirar y apuntar. Hay innumerables niños, jóvenes, adultos, y ancianos de ambos géneros que deambulan por las calles mendigando por un pedazo de pan, que viven sin un hogar, y que no tienen una educación básica. Gente que es despreciada o vista con indiferencia por quienes si han tenido la suerte de haber nacido en otras condiciones y con muchos privilegios. Pareciera que este problema jamás tendrá una solución, pues es una situación que se viene dando desde que el hombre vino a existir en nuestro mundo. Jesús declaró algo muy cierto hace dos milenios: “Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis” (Juan 12:8).


Jesús, el libertador de los pobres y oprimidos


Las Escrituras nos dicen que Cristo vino a anunciar el evangelio a los pobres: “Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio (Lucas 7:22). Sí, fue a los pobres a quiénes Cristo dirigió su mensaje o Buenas nuevas del Reino, pues estos eran los que responderían a su oferta sin mayores obstáculos u objeciones, pues no tenían nada que perder, sino más bien, mucho que ganar. Pero los ricos de este mundo encontraban la propuesta del reino como un obstáculo para sus vidas cómodas y de liviandad, ya que Jesús exigía dejarlo todo por el reino: padre, madre, hijos, hijas, esposa, y las riquezas temporales de este mundo pasajero (Mateo 19:21). Las riquezas de este mundo se convierten en un verdadero escollo para que un individuo pueda entrar en el reino. El joven rico no estaba dispuesto a dejarlo todo por Cristo, en cambio Cristo se complació de Zaqueo cuando éste le confesó que daba la mitad de sus bienes a los pobres (Luc. 19:8). Sin duda, Jesús vio que Zaqueo tenía un corazón recto, justo, y humanitario y entonces Jesús no tardó en decir: “Hoy ha venido la salvación a esta casa” (Luc. 19:9).


Sin duda Jesús tuvo una especial predilección por los pobres de este mundo, e incluso él mismo se presentó pobre a los pobres, dando ejemplo de una vida perfecta dentro de su condición de pobre y desposeído. Y aunque era rico, porque Dios le había prometido darle todas las riquezas de este mundo en su reino venidero, él prefirió confundirse con los que no tenían nada para hacerlos ricos en fe, y herederos del reino que Dios ha prometido a todos los que le aman. Dice Santiago 2:5: “Hermanos míos amados, oíd: ¿No ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para que sean ricos en fe y herederos del reino que ha prometido a los que le aman?” .


¿Riquezas para hoy?


Hoy, los falsos evangelistas nos quieren presentar a un Cristo rico que buscó que todos sus seguidores fueran ricos y prósperos en esta vida presente. Ellos dicen que Cristo no desea ver a sus hijos pobres y miserables, sino príncipes, vistiendo ropas finas y viviendo en mansiones lujosísimas. Estos engañosamente tuercen las Escrituras para su propio beneficio y justificar una vida de opulencia y despilfarro.


No, mi amigos, Jesús no era amigo de los ricos y prepotentes de su tiempo. El los denunció abiertamente y exclamó: “¡Cuán difícil es que un rico entre en el reino de Dios”! (Mateo 19:24). Y en otra ocasión dijo en presencia de los fariseos avaros: “Ningún siervo puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Luc 16:13).


Para ingresar al reino uno debe estar dispuesto a poner los intereses de Cristo antes que los personales. El que quiere servir a Cristo y a las riquezas no puede acceder al reino eterno de Cristo. La renuncia a todo lo que es amado o querido antes que a Dios debe ser acatada para ganar el favor del Señor. El que se aferra a lo mundano, a lo que no es realmente valioso, no puede ser digno del reino. No se puede estar con un pie en el reino de Dios y con el otro en el infierno.


Nuevamente el mensaje del reino es para los pobres, y a ellos principalmente es anunciado esta Buena Nueva de salvación y dicha eternas.

SOMOS HEREDEROS CON CRISTO


Jesucristo, el Hijo de Dios, es, por nacimiento, el heredero de las ri­quezas del Padre. A él “Dios le constituyó heredero de todas las cosas” (Heb 1,2). Pero antes pasó por el dolor de la muerte, para romper las cadenas de esclavitud que impedían el cumplimiento de las antiguas promesas de Dios a los hombres. Nos hizo hermanos suyos, y por con­siguiente, herederos juntamente con él.

Dios envió a su Hijo...

para que libertara de la ley

a todos los que estaban sometidos.

Así llegamos a ser hijos adoptivos de Dios...

Por lo tanto, ya no eres un esclavo, sino un hijo,

y por eso recibirás la herencia por la gracia de Dios.

(Gál 4,4-7)

Al morir para pagar por nuestros pecados...

consiguió que los elegidos de Dios

recibieran la herencia eterna prometida.

(Heb 9,15)

Los que se unen a Cristo por la fe (Rom 4,13-14) se sienten seguros en Dios, pues han recibido el Espíritu que los hace hijos legítimos de Dios (Rom 8,15-16).

Si somos hijos, somos también herederos.

Nuestra será la herencia de Dios,

y la compartiremos con Cristo;

pues si ahora sufrimos con él,

con él recibiremos la gloria.

(Rom 8,17)

Si pertenecemos a Cristo, somos “los herederos, en los que se cum­plen las promesas de Dios” (Gál 3,29).

Creyendo en Jesús,

quedamos sellados con el Espíritu Santo prometido,

el cual es la garantía de nuestra herencia.

(Ef 1,13-14)

Cristo es nuestra herencia

La herencia es el mismo Dios, que se nos entrega en la persona de Cristo Jesús. Es su Salvación, su Amor, su Vida, su Gracia, su Reino. Jesús es la herencia eterna preparada por el Padre para los hombres “desde el comienzo del mundo” (Mt 25,34). Sólo después de la muerte podremos gozar plenamente de nuestra herencia, cuando nos reunamos con Cristo en su Gloria, formando todos un verdadero pueblo de her­manos. Pero ya desde ahora podemos comenzar a gozar de nuestra he­rencia, en la medida en que nos comprometamos con Jesús, presente en los necesitados del mundo. Jesús ahora se manifiesta en la solidari­dad con los marginados; en el cielo se hará presente en la perfección de nuestra hermandad. La esperanza del triunfo definitivo debe mantener­nos en tensión, como la flecha en el arco, trabajando sin cesar por la aceleración del triunfo de la Justicia y el Amor.

Guardemos nuestra esperanza con firmeza y entusiasmo...

Pues tendremos parte en Cristo,

con tal de que conservemos hasta el fin,

en toda su firmeza,

nuestra confianza del principio.

(Heb 3,6. 14)

Unámonos a la comunidad de la primera carta de Pedro en sus ala­banzas al Padre, por haber resucitado a Jesús y por la herencia que nos tiene reservada en él:

¡Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús nuestro Señor,

por su gran misericordia!

Resucitando a Cristo Jesús de entre los muertos,

nos concedió renacer para la Vida que esperamos,

más allá de la muerte, del pecado y de todo lo que pasa;

ésta es la herencia que nos tiene reservada en los cielos.

LA PASCUA


Tenía que escribir algo sobre la pascua porque es una fecha muy importante para los cristianos o por lo menos debería de ser. ¿Porque? Tal vez no logremos algunos comprender que es lo que se celebra en esta fecha y quisiera tocar el tema para tratar de explicarlo como yo lo veo.

Hace casi dos mil años el hijo de Dios, el Cristo (Χριστός), se entrego como cordero, sacrificándose por todos nosotros, por usted amigo lector, por mi, por todo el mundo, dándonos el privilegio que si creemos en él y en su sacrificio nos podamos hacer hijos de Dios. ¿Suficiente motivo para celebrar verdad?
Juan 1:12

(12) Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre;

Aunque la celebración cubre la pasión que definitivamente fue dura, de por sí la crucifixión era una muerte destinada a los peores criminales, recordemos que además él fue golpeado, vapuleado, ofendido, escupido antes de recibir ese suplicio final.

También dentro de la pascua se celebra muerte y resurrección de nuestro señor, pero el enfoque principal es su resurrección porque esa es la certeza de todo lo que Dios prometió a lo largo del antiguo y nuevo testamento, porque sino hubiera sido así vana sería nuestra fe; San Pablo lo expreso muy bien cuando dijo.

1 Corintios 15:14

(14) Y si no resucitó Cristo, vacía es nuestra predicación, vacía también vuestra fe.

Este hecho les dio una oportunidad más a todos los hombres para reconciliarse con Yahvé, porque mis amigos Dios es un señor de oportunidades, es un Dios de misericordia y perdón.

Cada nuevo día es una oportunidad más de parte de Dios que te dice “ya mi hijo murió por ti, levántate camina por el sendero correcto, sigue a mi hijo yo te espero con los brazos abiertos”. Así nosotros hemos fallado, sepamos que tenemos un nuevo día para corregir y no cometer el mismo error.

Por lo tanto amigos, sé que muchos están pensando salir de viaje, divertirse pero yo les propongo que por lo menos un día de esta semana mayor se lo dediquemos a Dios, ¿Cómo?, pues para empezar asiste a la iglesia y luego ayuda a alguien, visita enfermos, orfanatos, asilos, organízate con vecinos y en el nombre de Jesús has esa obra que será una forma de sacrificio que le entregas a Dios olvidándote por lo menos un día de tu persona.

Para terminar les comento que fue breve esta entrega, Dios les cuide y los lleve con bien a donde decidan ir en esta semana santa. Feliz descanso

Lucas 24:3-7

(3) Entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.

(4) No sabían qué pensar de esto, cuando se presentaron ante ellas dos hombres con vestidos resplandecientes.

(5) Asustadas, inclinaron el rostro a tierra, pero les dijeron: “¿Por qué buscáis entre los muertos al que está vivo?

(6) No está aquí, ha resucitado. Recordad cómo os habló cuando estaba todavía en Galilea, diciendo:

(7) Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado, pero al tercer día resucitará.”

CRISTO RESUCITADO


Jesús anunció con frecuencia su muerte; pero siempre añadía en seguida el anuncio de su resurrección (Mc 8,31; 9,31; 10,34). Los discí­pulos no llegaban a entender del todo esto de la resurrección (Mc 9,10). Por eso su muerte y sepultura los dejó desengañados y sin fe (Lc 24,21-24; Jn 20,25). Fue necesario que Jesús resucitado se dejase ver y tocar por sus amigos (Lc 24,36-40; Jn 20,19-29) y llegara hasta compartir con ellos la comida (Lc 24,30.41-43; Jn 21,9-13), para que se conven­cieran de que realmente había vuelto a la vida. Hasta que el día de Pentecostés, cuando Jesús les envió el Espíritu Santo, la fe en la resu­rrección de Jesús se convirtió en el eje central de su predicación (Hch 2,22-24; 3,14-15; 4,10; 8,35). Desde entonces predicaron siempre que

Dios lo resucitó de entre los muertos

de forma que nunca más pueda morir.

(Hch 13,34)

Cristo resucitado es la clave para entender debidamente todo el Antiguo Testamento (Lc 24,44-46). Y la esperanza y la cumbre de la Nueva Alianza. Jesús está vivo. No lo busquemos entre los muertos, pues él es Dios de vivos y no de muertos (Mt 20,38). No caigamos en el reproche que dieron los ángeles a los que fueron a buscarlo en el sepul­cro:

¿Por qué buscan entre los muertos al que vive?

No está acá: Resucitó.

(Lc 24,5-6)

El Padre Dios resucitó a Jesús para bien nuestro, para que nos bendiga desde su nueva situación de triunfo:

Para ustedes Dios ha resucitado a su Servidor

y lo ha enviado para que los bendiga,

y se aparte así cada uno de su mala vida.

(Hch 3,26)

Jesús permanece para la eternidad

y no cesará de ser Sacerdote.

Por eso, él es capaz de salvar de una manera definitiva

a los que por su intermediario se dirigen a Dios.

Estando vivo, siempre podrá interceder en favor de ellos...

Pues él se ofreció a sí mismo en sacrifico, una vez por todas.

(Heb 7,24-27)

Por haber resucitado de entre los muertos, Jesús “fue constituido Hijo de Dios poderoso” (Rom 1,4), “Señor y Cristo” (Hch 2,36), puesto por el Padre a su derecha como “Jefe y Salvador” (Hch 5,30), “Señor de la gloria” (1 Cor 2,8), con “un nombre sobre todo nombre” (Flp 2,9).

Resucitó para ser Señor,

tanto de los vivos como de los muertos.

(Rom 14,9)

Jesús fue “el primero en resucitar de entre los muertos” (Hch 26,23; Ap 1,5), como un feliz anuncio para todos los que mueren con la espe­ranza puesta en él.

Renació de entre los muertos antes que nadie ,

para tener en todo el primero lugar.

(Col 1,18)

Resucitó como primer fruto ofrecido a Dios,

el primero de los que duermen.

(1 Cor 15,20)

Por eso el triunfo de la resurrección de Jesús es también un triunfo nuestro, pues lleva consigo a sus hermanos. Inauguró el Mundo Nuevo, anunciado por los profetas, al que estamos todos llamados, después de haber sido constituidos hermanos suyos, herederos juntamente con él. Con él triunfará la solidaridad.

Jesús resucitado es nuestra esperanza

La fe en la resurrección de Jesús es considerada por los apóstoles el punto clave de su predicación. Tanto es así que Pablo dice que

si Cristo no resucitó...

somos los más infelices de todos los hombres.

(1 Cor 15,17. 19)

En ese caso nuestra fe sería inútil, y todos seguiríamos en el pecado, condenados para siempre. Toda la esperanza de los cristianos se fun­damenta en el triunfo de la resurrección de Jesús, pues ella confirma y corona la obra realizada durante toda su vida. Es la prueba más evi­dente de la verdad de su enseñanza, y, por consiguiente, de su divini­dad y su salvación. Si Jesús no hubiera resucitado, los apóstoles nunca se hubieran animado a seguir adelante con la obra que él empezó. Pero la fe en el Resucitado les dio fuerzas para ir a hablar de él hasta los confines de la tierra. Tenían fe en que Jesús resucitado está a la dere­cha del Padre intercediendo por nosotros.

Cristo Jesús, el que murió y resucitó,

está a la derecha de Dios rogando por nosotros.

(Rom 8,34)

Está ahora en el cielo...

en presencia de Dios, en favor nuestro.

(Heb 9,24)

¿Somos los cristianos de hoy testigos de la resurrección de Jesús? ¿Se manifiesta hacia el exterior la fe y la esperanza que profesamos? ¿O ni siquiera hablamos del Resucitado?

martes, 23 de marzo de 2010

DOCTRINA DE LA SANGRE DE CRISTO



La doctrina de la Sangre de Cristo en la Biblia expone que por la fe en ella somos limpios de todos nuestros pecados, pasados, presentes y futuros, si es que nos arrepentimos en verdad y de corazón, y esto lo sabe cada uno ante Dios. El pan y el vino son símbolos espirituales del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, los cuales hemos de tomar, si es que somos verdaderos discípulos del Mesías, del Hijo de Dios. La Sangre de Cristo es nuestra vestidura blanca. Es el sello y la firma del Nuevo Pacto, el de la gracia de Dios a través de Jesucristo. Es el precio que tenía que pagar el Señor por nuestras vidas. Es la llave para entrar en el Lugar Santo del cielo, el corazón del Padre, de una vez para siempre para darnos a nosotros acceso al Padre, tras rasgar el velo del templo. Finalmente nos da la victoria ante el diablo, por la fe. Estos siete pilares de doctrina de la Sangre de Cristo están argumentados en los Textos Bíblicos expuestos más adelante.

A continuación una breve mención de algunas doctrinas erradas sobre la Sangre de Cristo y la sangre en general:

El dogma Católico de la transubstanciación, según la cual el pan se convierte en verdadera carne de Cristo y el vino en verdadera sangre de Cristo, al ser consagrados por el sacerdote, otorga al sacramento de la eucaristía, además de esta transformación, carácter de verdadero sacrificio, lo cual es contrario a la doctrina enseñada por Cristo. En la consubstanciación, el dogma Protestante, aquellas pocas iglesias que la enseñan, las substancias no se convierten pero adoptan, las nuevas esencias del Cuerpo y la Sangre además de ser pan y vino. Estas iglesias episcopales siguen ofreciendo a sus feligreses un sistema de confesión ante un sacerdote y la participación de un "sacrificio" de la Misa que repiten cada día siguiendo el sistema del sacerdocio levítico, olvidando que Cristo murió de una vez para siempre y que ya no podemos ofrecer un sacrificio, sino anunciar al Señor Jesucristo vivo en ...haced esto en memoria mía... Juzgue cada uno en conciencia de lo que practica y si tiene base Escritural, o si es una doctrina de la tradición humana, otra de tantas que se oponen a la Verdad del Evangelio.

Testigos de Jehová por su parte, en el llamado memorial del 14 de Nisán, la única vez que conmemoran la Santa Cena en el año, porque la Pascua se celebra una vez al año en el Antiguo Pacto, no pueden tomarla más que unos pocos líderes que nadie conoce, por lo que incongruentemente pasan los emblemas de unos a otros. Será porque no han entendido que la Sangre de Cristo les limpia de todo pecado, y aceptan que sus líderes les mantengan apartados del mandamiento de Cristo: ...Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros... los Testigos de Jehová no tienen pues vida de Jesucristo, hasta que participen del pan y el vino. No lo acepten, rebélense contra doctrinas de hombres, Cristo ha muerto por nosotros y nos ama, pidiéndonos que participemos de Él, si es que creen que la Sangre de Cristo tiene suficiente poder para pagar por sus pecados. En aquél tiempo los Judíos y los gentiles, cada uno en su forma, seguían ofreciendo sacrificios con sangre: unos al Dios de Israel bajo la Ley Mosaica y los otros a las divinidades paganas. Siguiendo su línea de interpretar literalmente y racionalmente las Escrituras, errando e ignorando el significado espiritual que enseña Jesucristo, quien no tuvo ningún problema en tocar y sanar a un leproso, anteponiendo la misericordia a la impureza, mostrándonos que es más importante el mandamiento de amar al prójimo que una ordenanza de impureza e interpretan que la sangre no se puede donar, ni usar para transfusiones porque el concilio de Jerusalén, Hechos 15, concluye que nos abstengamos de sangre, éstos ignoran que el sentido es estrictamente en dos sentidos: derramar sangre en asesinato, y comer sangre sacrificada a ídolos, porque la Sangre de Cristo ya ha pagado espiritualmente y expiatoriamente por nuestros pecados. Cristo ha dado Su Sangre por nosotros porque tiene misericordia y para salvar nuestras vidas eternamente. Nosotros tenemos la posibilidad de dar nuestra sangre para salvar una vida temporalmente, si es que tenemos misericordia, si es que hemos nacido de nuevo y si es que Dios ha cambiado nuestro corazón de piedra de la letra, en uno de carne, del Espíritu Santo. Cuando venga el Señor juzgará en Su misericordia y obediencia espiritual del principal mandamiento, a los de la izquierda y a los de la derecha, y no me refiero a la política del pasado. Deben rebelarse ante el error humano. Como dice la Escritura: ...porque la letra mata, mas el Espíritu vivifica... 2Corintios 3:6.

El pentecostalismo evangélico por su parte, así como el movimiento carismático católico, que tienen incluso una oración a la Sangre de Cristo, también hace su aporte desviado al usar la Sangre de Cristo más allá del pago por nuestros pecados y la Santa Cena. Muchas de estas iglesias enseñan las propiedades de protección de ésta y la invocan para proteger sus posesiones materiales, negocios, etc. del mismo modo que la Ley Mosaica exigía que se rociara con la sangre del sacrificio todos los utensilios del templo, las personas, y todo lo que había de ser santificado. Debemos comprender que la Sangre de Cristo tiene poder, sí, pero es para expiar nuestros pecados, para salvar nuestras almas, para que estemos vestidos de ella por la fe, desde que creímos, y que clama a Dios por nosotros, pues simboliza la Vida y esta Vida está en el Espíritu Santo que habita en nosotros. Tiene poder para vencer al diablo y a la muerte, y por ella somos hechos cercanos y reconciliados con Dios, pero no es digno de un Cristiano orar pidiendo la cobertura de la Sangre para dichas cosas.

Para aclarar cualquier duda sobre la doctrina de la carne y la sangre de Cristo lean este Texto:

25Y hallándole al otro lado del mar, le dijeron: Rabí, ¿cuándo llegaste acá? 26Respondió Jesús y les dijo: De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. 27Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló Dios el Padre. 28Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? 29Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. 30Le dijeron entonces: ¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? ¿Qué obra haces? 31Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: Pan del cielo les dio a comer. 32Y Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: No os dio Moisés el pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo. 33Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo. 34Le dijeron: Señor, danos siempre este pan. 35Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás. 36Mas os he dicho, que aunque me habéis visto, no creéis. 37Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. 38Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. 39Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. 40Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 41Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho: Yo soy el pan que descendió del cielo. 42Y decían: ¿No es éste Jesús, el hijo de José, cuyo padre y madre nosotros conocemos? ¿Cómo, pues, dice éste: Del cielo he descendido? 43Jesús respondió y les dijo: No murmuréis entre vosotros. 44Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. 45Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí. 46No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre. 47De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna. 48Yo soy el pan de vida. 49Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y murieron. 50Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de él come, no muera. 51Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.52Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? 53Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. 54El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. 55Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. 56El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él. 57Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. 58Este es el pan que descendió del cielo; no como vuestros padres comieron el maná, y murieron; el que come de este pan, vivirá eternamente. 59Estas cosas dijo en la sinagoga, enseñando en Capernaum.

ENSEÑANZA EN LA ANATOMIA CARDIOVASCULAR


La sangre es la vida del cuerpo y forma parte de los tres componentes fundamentales del sistema cardiovascular. Espiritualmente, el sistema cardiovascular está compuesto también de tres partes: el corazón, el conjunto de venas y arterias, y la sangre, y actúan como una misma cosa. Del mismo modo el Señor trata con nosotros mediante las tres Personas de la Trinidad: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, siendo uno y dándonos vida; sin Dios no tenemos vida, algo que Juan enseña ...el que tiene al Hijo, tiene la vida... 1Juan 5:12, pero Jesús lo expresa mejor: ...Yo soy la vida...

La sangre también está formada por tres componentes básicos dentro del plasma sanguíneo: los glóbulos rojos, o hematíes, los glóbulos blancos, o leucocitos y las plaquetas o trombocitos. Este líquido rojo que transporta oxígeno y anhídrido carbónico, glucosa, minerales, proteínas, grasas, vitaminas, etc, a todas las partes del cuerpo para que desarrollen sus funciones y vivamos, y que también recoge los residuos de las células, representa el 7% del peso de nuestro cuerpo.

7 es el número de la obra completa espiritual, y aquí el Creador nos muestra, una vez más Su diseño, en este caso para nuestro cuerpo; sin la sangre estamos muertos. Los glóbulos rojos se encargan, entre otras funciones, de transportar el oxígeno que da energía a las células y recogen el CO2 que producen los órganos del cuerpo para llevarlos a los pulmones y expulsarlos. Ya ven, no somos tan "ecológicos", expulsamos y fabricamos CO2. Por su parte los glóbulos blancos combaten las infecciones y forman parte del sistema inmunológico. Y las plaquetas se encargan de la coagulación de las heridas vasculares.

En el paralelismo espiritual sobre la sangre vemos que el Señor, a través de Su Espíritu en nosotros nos trae el oxígeno espiritual, el aliento de vida del Espíritu y nos limpia el entendimiento por la Palabra de Dios implantada en nuestros corazones, de la cual hemos de alimentarnos, la cual aporta todos los nutrientes espirituales, vitaminas y minerales necesarios para nuestro crecimiento espiritual. Necesario es para mantenerse purificado participar en el lavamiento de nuestros pies, entre hermanos, ya que se ensucian al caminar en el mundo con ideas y doctrinas que hay que reciclar, además de purificar el corazón. Además, el Espíritu Santo combate las infecciones espirituales que nos atacan cuando nuestro sistema inmune está debilitado, por las batallas del mundo, por no orar, por no alabarle y adorarle en la Santa Cena, por no congregarse, por no tener una buena relación con Dios o con nuestro prójimo, por haber pecado. Y finalmente se encarga de curar y tapar las heridas de los dardos del enemigo, y otras veces de algún amigo.

TRES FUNCIONES DE LA SANGRE DE CRISTO


Pero ¿qué ocurre mientras el discípulo camina por el mundo en su vida temporal y terrenal? La sangre humana, como hemos visto antes, en su cometido físico transporta los nutrientes físicos, y el oxígeno, pero éstos son perecederos. Sin embargo la diferenciación que debemos hacer entre la sangre física de Cristo, y lo que significa que diera Su Vida por nosotros, es que nuestra vida es nuestro espíritu así como la Vida de Cristo está en Su Espíritu. La expiación del pecado que recibimos por la fe en la obra redentora de Cristo es la señal en nuestras almas de que somos hijos de Dios, trayendo a nuestras vidas Su protección en alegoría, en memoria de la sangre en los postes y en el dintel en la Pascua, saliendo de la esclavitud, esclavitud del pecado como aspiración de vida santa. Esta es la primera parte de la obra de la Sangre de Cristo.

La Sangre de Cristo en su segunda función, una vez hemos creído y somos limpiados y sellados, trae sobre nosotros, una vez limpios y emblanquecidos de nuestros pecados, y por la fe, la unción por el derramamiento del Espíritu Santo que es quien nos va a llenar y mantener vivos y enfocados en una vida, diferente a la anterior, transformándonos en una persona nueva, por el nuevo nacimiento, Juan 3:3. El Espíritu Santo es nuestro consolador, guía, amigo, nos lleva a toda verdad, y nos convence de pecado, de justicia y de juicio, Juan 16:8, se le puede ofender, y la blasfemia contra Él no tiene perdón, Mateo 12:31. Es el mismo Dios en Su esencia, la persona del Espíritu: ...Dios es Espíritu... Juan 4:24.

Y en tercer lugar, por partir el Pan y tomar el Vino en nuestras casas, Hechos 2:46, con nuestros hermanos en la fe, participando en La Santa Cena, en Su memoria, tal y como nos lo pidió el Señor, nos mantenemos unidos al Señor y a los hermanos, que por Su Espíritu nos santifica y capacita para la vida santa a la que aspirábamos al principio, porque en la Santa Cena, ante Él y para tomarla, buscaremos estar en paz con Dios y con nuestro prójimo. La Santa Cena ahora cobra el sentido de celebración y de alegría que debe tener entre los que son cuerpo de Cristo por Su Sangre, por Su Espíritu. Es en La Santa Cena cuando estamos anunciando que tenemos la Vida de Dios en nuestras almas, que Cristo ha vencido a Satanás en nosotros y que por lo tanto, nuestro espíritu y nuestra alma son de Dios. Él puede hacer que nuestra carne sea también de Dios mientras estamos en el mundo, por la oración en el Espíritu Santo, para que fluya Él en nosotros.

Monte Calvario en la Tierra, al mismo tiempo Monte Calvario espiritual en el Cielo. En la Tierra se derrama la Sangre de Cristo, en el Cielo, la dimensión eterna, se derrama el Espíritu Santo, es en esta región espiritual y eterna, que contiene a la temporal donde Dios tiene la victoria. También la Biblia usa la alegoría de la crucifixión de Cristo en Sodoma y en Egipto, Apocalipsis 11:8. Tres lugares de crucifixión, si añadimos Jerusalén. Significa que somos redimidos en todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo. Cristo recupera para nosotros la situación que teníamos con Él en Edén.

La Sangre de Cristo, pues, tiene poder espiritual y victoria en la batalla celestial por nuestras almas como sello del Espíritu, Efesios 1:13, mientras caminamos por este mundo perecedero. Jesucristo ha vencido a la muerte espiritual y física, a vencido a Satanás, que por la resurrección ya no tiene potestad sobre un nuevo cuerpo espiritual donde gobierna la Vida: ...Yo soy el Camino, y la Verdad y la Vida... dice Cristo en el Evangelio de Juan 14:6.

LA SANGRE DE CRISTO







EL ESPÍRITU SANTO, LA VIDA Y LA SANTA CENA

La Sangre de Cristo nos limpia de todo pecado. 1Juan 1:7. La Sangre del Hijo de Dios es la esencia misma de la Pascua, de la pasión de Cristo, del sacrificio del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. La fe en Su Sangre, que tiene poder para limpiarnos de todo pecado, es la puerta a la salvación eterna de nuestras almas. Por la fe, pues, recibimos el bautismo del Espíritu Santo, la Vida Eterna y recibimos un legado en la Santa Cena, anunciar que está vivo, que Jesucristo vive ahora. Anunciamos Su muerte y resurrección en memoria de nuestro amado Señor Jesucristo, hasta que Él venga de nuevo en gloria para establecer Su Reino eternamente. Será entonces cuando tomaremos la Santa Cena con Él en el Reino de Dios. Y aquél que tome la Santa Cena sin discernir el Cuerpo de Cristo, juicio come y bebe para si mismo. Con estas afirmaciones, las Sagradas Escrituras nos revelan las Palabras del Mesías Yahshua, nuestro Señor Jesucristo, en Su compromiso con la humanidad, hasta el punto de firmar el Nuevo Pacto con Su Sangre, la cual clama mejor que la de Abel. Sí, la Sangre de Cristo clama y es nuestra vestidura, clama estando sobre nosotros, por la cual somos reconocidos por el Padre como sus hijos. Al mismo tiempo, por esta vestidura somos reconocidos por el enemigo como discípulos de Yahshua, los cuales invocamos el poder expiatorio de la Sangre del Pacto eterno, la Sangre de Cristo que nos santifica y guarda bajo la autoridad de Dios Padre Omnipotente, como sellados para las bodas del Cordero.

Precioso el Señor en su valor por amor a nosotros dando Su Vida, Su Sangre, Su Espíritu en la Cruz por nosotros, y es que no tenía otra solución para salvarnos de una existencia en soledad durante la eternidad, aislados de disfrutar una relación con Él, porque el hombre había elegido vivir sin el Esposo de su espíritu y el Salvador de su alma, su Amigo, Creador y Padre. El hombre no discierne que en la eternidad, nada de lo que conoce aquí y de lo que le gusta de este mundo lo encontrará allí y, lo que es peor, la relación que tiene ahora con las personas que ama ya no será igual, si no están en Cristo, pues dice la Escritura que seremos como los ángeles, Mateo 22:30. Le invito a que medite sobre esto y le insto a tener una nueva relación con sus seres queridos en Cristo.

La reflexión sobre la Sangre de Cristo viene cuando tratamos de comprender por qué no había otro recurso para el mismo Dios que enviar a Su amado Hijo Jesucristo para entrar en un cuerpo terrenal y morir como expiación de nuestros pecados como Cordero de Dios, si Él es el que establece las leyes de la creación. Adán, la generación humana, Génesis 5:2, significa "teñido de rojo" lo cual es un anticipo de que tenemos que ser vestidos de la Sangre de Cristo, de la Vida de Cristo, que quita nuestra muerte. La Sangre de Cristo cumple definitivamente la parte sacrificial y expiatoria de la Ley de Dios, situando a los que creen en la obra redentora de Cristo en la Cruz, a través de Su Sangre, bajo la gracia.

Si observamos las respuestas que encontramos tanto en la Biblia como en la ciencia, ésta última nos explica que la sangre es el componente vital y esencial para la vida; lo veremos en profundidad más adelante. Por su parte, la Biblia dice: ...Pero carne con su vida, que es su sangre... Génesis 9:4 y ...Porque la vida de la carne en la sangre está... Levítico 17:11. La vida de la carne está en la sangre física; hasta aquí podemos ver solo la parte física de la sangre, pero la que nos interesa es su significado espiritual, en otras palabras, debemos discernir lo que el Evangelio dice sobre la Sangre de Cristo. La vida de la carne para resurrección eterna está en la Sangre de Cristo física, como expiación, pero en el Espíritu Santo, que es la Sangre Espiritual, y la Vida eterna de nuestras almas. Este es el simbolismo espiritual de la Sangre de Cristo con el Espíritu Santo: La Vida, y ésta, eterna.

Cuando Jesucristo derrama Su Sangre por nosotros, no solo está cumpliendo la expiación del lavamiento de los pecados y la profecía, no solo está haciendo que se cumpla la Ley de Dios, es más que esto; veamos a Cristo antes de la Ley del monte Sinaí: dice La Escritura que Él fue inmolado desde el principio del mundo, Apocalipsis 13:8. Jesucristo es Dios y hombre al mismo tiempo mientras está en la Tierra. Al morir en la cruz está muriendo la carne, pero al mismo tiempo en la dimensión que no vemos, en la espiritual, Jesucristo está dando Su Vida, Su Sangre Espiritual. El cuerpo carnal tiene la sangre, que fluye por las venas, pero el cuerpo espiritual tiene al Espíritu que fluye por el alma. Cristo derrama el Espíritu Santo para que fluya por nuestras almas, secas y muertas, donde nuestro espíritu, al creer en Él, es hecho uno con el Espíritu Santo, dándonos una nueva vida, la vida eterna. Podrán comprender que esta vida se empieza a vivir desde el mismo momento en que se Le recibe como Salvador y Proveedor de la Vida, y que tiene poder en nosotros ya, no hay que esperar a la resurrección física.

Sin derramamiento de sangre no se hace remisión Hebreos 9:22.

Cuando la sangre fluyó de su costado, Cristo estaba dando su vida por los pecadores.
Los cristianos tienen en común el hecho de ser salvos por la preciosa sangre de Jesucristo.
He aquí algunas de las virtudes de esa sangre derramada que borra nuestros pecados.
Gracias a ello somos:

–Perdonados: tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia (Efesios 1:7)

–Lavados: nos lavó de nuestros pecados con su sangre (Apocalipsis 1:5)

–Purificados: la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado (1 Juan 1:7)

–Justificados: Justificados en su sangre, por él seremos salvos (Romanos 5:9)

–Comprados: con tu sangre nos has redimido para Dios (Apocalipsis 5:9);
habéis sido comprados por precio (1 Corintios 6:20)

–Reconciliados con Dios: mediante la sangre de su cruz (Colosenses 1:20);
Hechos cercanos por la sangre de Cristo (Efesios 2:13)

–Introducidos en la presencia de Dios:
teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo
(Hebreos 10:19)
–Liberados de la esclavitud del diablo: fuisteis rescatados…
con la sangre preciosa de Cristo (1 Pedro 1:18-19)

–Santificados: es decir, puestos aparte para ser consagrados a Dios,
por medio de la sangre en la cual fuimos santificados (Hebreos 10:29)

EL MANDAMIENTO DEL AMOR


Evangelio: Jn 15, 9-17 Como el Padre me amó, así os he amado yo. Permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he dicho esto para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea completa. Éste es mi mandamiento: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; a vosotros, en cambio, os he llamado amigos, porque todo lo que oí de mi Padre os lo he hecho conocer. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca, para que todo lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo conceda. Esto os mando: que os améis los unos a los otros.

"La meditación para cada día"
Francisco Fernández Carvajal

Consideremos en primer lugar que Nuestro Señor quiere que su alegría esté en nosotros. Es necesario asombrarse y llenarse de esperanza ante ese deseo divino de hacernos partícipes de su felicidad, por insólito que nos parezca. Ciertamente insólito, pues habla Jesús de una felicidad imposible para el hombre, que cuenta sólo con sus capacidades humanas, por muy excepcionales que pudieran ser. Para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea completa, dijo a sus discípulos. Es, pues, el Amor de Dios origen de esa felicidad inimaginable: un bien siempre mejor que cualquiera de nuestros "locos" sueños de este mundo.

Por fabuloso que fuera nuestro sueño sería imposible que llegáramos a pensar en lo que Dios desea otorgarnos: Ni ojo vio, ni oído oyó, ni pasó por el corazón del hombre, las cosas que preparó Dios para los que le aman, según afirma san Pablo. Por otra de parte, ya sabemos que jamás llega a satisfacernos plenamente lograr nuestras más atrevidas ilusiones: casi inmediatamente sentimos la necesidad de intentar nuevos y sucesivos objetivos que, en la práctica, tampoco serán capaces de satisfacer esas inevitables expectativas de felicidad colmada naturales en todo hombre. Jesús, en cambio, promete a sus apóstoles su alegría, una alegría para ellos completa. Todo ha de ser consecuencia del amor de Dios en nosotros; un amor por los hombres como el amor que el Padre eterno tiene por su Hijo, Jesucristo.

Ese amor de Dios, que nos quiere saciar por completo, llega a ser eficaz si es correspondido por nuestra parte: Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Jesús, en efecto, va por delante, se nos anticipa, nos da ejemplo al cumplir en todo la voluntad del Padre: así permanece en su amor; y así debemos cada uno permanecer en el amor de Jesucristo. Os he dicho esto para que mi alegría esté en vosotros y vuestra alegría sea completa, declara a los doce, tras haberles revelado que en adelante podrían vivir su misma vida, su mismo amor, guardando sus mandamientos. Ciertamente no es posible pensar en una felicidad mayor sobre la tierra, que sentirse en posesión de la vida íntima de la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, amados por las divinas Personas con un Amor tan inmenso como dulce y eterno: Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él y haremos morada en él.

Recordemos además que el amor de Jesús, ese que contemplamos como reflejo del amor trinitario, es de entrega completa en favor de los hombres; así lo había mostrado hasta entonces, durante los tres años de su vida pública junto a sus discípulos, y así, sobre todo, lo iba a consumar inmediatamente, en las largas horas de su Pasión: las úlimas de su vida mortal en este mundo. Su entrega amorosa hasta ese día, había sido ejemplo y como el preludio de su definitivo anonadamiento por el hombre. Que os améis los unos a los otros como yo os he amado, dice a sus apóstoles, que queremos ser cada uno. Fijándonos, pues, en su amor: entrega de su propia vida por la humanidad, aprendemos cual debe ser la medida de nuestro amor con obras por los demás.

Nadie tiene amor más grande que el de dar uno la vida por sus amigos, nos recuerda también a nosotros. Pues entendemos que amar mucho a otro supone hacer por él, por su bien, cuanto podamos, desvivirse por él: "la vida ya no me la para más", tendríamos que poder decir sinceramente. Y siendo Jesucristo perfecto Dios y perfecto hombre, de Él proviene el mayor amor que podemos pensar. En efecto, al día siguiente de hablar así iba a cumplir en sí mismo –dando la vida por la humanidad, sus amigos– ese modo ideal y perfecto de amar.

Ama a los hombres hasta el extremo, dando su vida, porque nos ha tomado como amigos. La entrega de Cristo por cada uno –prueba de su amistad– sin merecimiento nuestro, es de un afecto que no hemos buscado los hombres. Tampoco se debe de algún modo a nuestra virtud, como tantas veces sucede en las amistades entre nosotros. Dios nos llama amigos y lo somos por pura iniciativa suya. A partir de esa oferta divina, cada uno es libre para aceptar o no a Dios. Cristo, por propia iniciativa, nos eleva al orden sobrenatural, nos quiere como amigos, y por ello podemos sentirnos con razón por encima del resto de las criaturas de este mundo, que deben atenerse –sin libertad– a unos criterios que les son preestablecidos. Tampoco pueden ofender a Dios ni pueden amarle. Sólo el hombre es en este mundo capaz de la divinidad, aunque también sólo él pueda condenarse.

Que nos enseñe y proteja en nuestro deseo de corresponder al amor divino, la que mejor entendió y correspondió a su Creador: María.

Y AHORA???


Hemos descubierto a Dios, en él hemos encontrado la felicidad y sabemos que hacia él tenemos que caminar, en las buenas y en las malas; mientras tanto podemos disfrutar de los pequeños adelantos de la plena felicidad, estos adelantos solo los obtenemos amando y dejándonos amar, porque en el camino de la vida nunca vamos solos, con nosotros van los demás, de quienes necesito y quienes me necesitan y a quienes debo querer simplemente por ser mis hermanos.


Traigamos al cielo la tierra haciendo felices a los demás.

CAMINO HACIA LA ETERNIDAD

El camino hacia la verdadera felicidad suele tener altibajos, días cumplidos y días vacíos, días en que nos parece tocar el cielo con las manos y otros que nos parecen un infierno, esto es causa del pecado, nuestra debilidad es lo que hace que haya días en los que estemos lejos de la felicidad, es decir: de Dios. Pero lo importante en esto es no desanimarnos, la lucha será continua y no debemos desfallecer ni rendirnos, al contrario, debemos pelear por la felicidad, siempre invocando la ayuda de Dios.

CUMPLAMOS LA PALABRA DE DIOS

Ahora ya sabemos lo que Dios quiere de nosotros, pero con eso solo no nos basta para ser felices, ahora tenemos que poner en práctica la voluntad de Dios recibida; esta es la parte mas difícil, porque siempre para alcanzar la felicidad de la resurrección es necesario antes pasar por el silencio y el dolor de la cruz, y la cruz esta en nuestra vida diaria, es lo que nos impide y a la vez nos permite llegar a la felicidad, es lo que nos traba y nos ayuda.

Lo importante en este tiempo de cruz es no perder de vista nunca nuestra meta. Aquí nuevamente entra a jugar un papel importante la GRACIA, pues sin ella, sin la ayuda de Dios, cumplir lo que el nos pide seria algo casi imposible; si solo confiamos en nuestras fuerzas, solo obtendremos una felicidad finita, a nuestra medida y no aquella que Dios nos ha preparado: la felicidad eterna.

NUESTRA FELICIDAD... ES ESCUCHAR A DIOS


Para escuchar cualquier respuesta, algo imprescindible es hacer silencio. En medio del bullicio, del ruido de una fiesta es casi imposible hablar, escuchar, entender. Dios nos habla en el silencio, cuando todo calla, ese es el momento mas propicio para escucharlo, pero este silencio no debe ser solo como el de la noche, donde lo único que escucho son los grillos, el silencio debe ser mucho mas profundo; tampoco debe ser el silencio orgulloso del que calla porque se cree mejor, sino que debe ser el del hijo que escucha con respeto y admiración las palabras de su padre.


Este silencio es un don, un Regalo de Dios, por eso es importante que sepamos pedirlo, que sepamos abajarnos y reconocer que solos no podemos, debemos pedir la GRACIA del silencio, la GRACIA de poder escuchar y por sobre todo de entender a Dios cuando nos habla: Y Dios nos habla por medio de lo que nos rodea, de los hermanos y de las cosas, cada persona que esta a mi lado tiene algo de parte de Dios para decirme y cada cosa que pasa es un “pequeño profeta que anuncia el mensaje de Dios.


Y una vez que escuchamos a Dios ¿Qué hacemos?

COMO DESPERTAR LA FELICIDAD?

Hay muchas maneras de hacerlo, el tema está en descubrir cuál es la forma más adecuada para nosotros; hablando mas propiamente, cuál es la que Dios nos ha preparado. Hacer la voluntad de Dios es lo que nos trae felicidad, porque nos procuramos así la ayuda de Aquel hacia quien estamos tendiendo, hacia quien anhelamos llegar algún día.



Encontrar la voluntad de Dios no es fácil, pero hay una manera que nos facilita esta tarea, y creo que es la única que nos da seguridad, y es preguntándole a él mismo. Pero ¿Cómo nos responde?

QUE ES LA FELICIDAD?

“Recuerda que el secreto de la felicidad está en la libertad

y el secreto de la libertad, en el coraje.”


La felicidad es un estado interior que va mas allá de la simple alegría, se diferencia de esta por su mayor estabilidad y por la causa que la provoca. La felicidad siempre es despertada por algo que está mucho mas allá de nosotros mismos; podemos decir que es tender hacia el infinito sin pensar cuanto nos falta, solo disfrutando del camino.



La felicidad muchas veces está dormida dentro nuestro, ¡debemos hacerla despertar!, pero ¿cómo?

LOS PASOS DEL PERDON


1er paso: Delimitar la zona del conflicto.

Identificar con quien es el problema.

El primer paso y que ayuda al inicio de la solución del problema y que evita que se haga más grande es: Identificar con quien es el problema.

Éxodo 23;4-5 "Cuando encuentres perdido el buey o el burro de tu enemigo, se lo llevarás. Si ves caído con la carga el burro del que te quiere mal, no pases de largo, sino ayúdalo a levantarse".

En este texto bíblico, el Señor nos quiere enseñar que si tenemos alguna dificultad, esta tiene que ver con una persona y no con los que lo rodean, que si tenemos un problema con nuestro hermano mayor (por ejemplo) no tenemos que estar haciéndoles la vida de cuadritos también a nuestros padres y al resto de nuestros hermanos. Y más aún si nuestro problema (siguiendo el ejemplo) es en nuestra casa, entonces no tienen que sufrir las consecuencias de nuestro mal humos también en nuestro trabajo o escuela.

- No podemos evitar los conflictos, nunca se ha podido, pero debemos delimitarlo, definir con quien es nuestro problema y no llevarlo más allá.

- Hasta aquí, aún no hemos perdonado a nadie, el texto bíblico no nos dice que perdonemos a nuestro enemigo, sino que no se dañe a nadie más y con esto llevamos ya un gran avance.



2do. paso: Hacer una ofensa igual.

Una vez que todos los inocentes quedan fuera del problema, es momento de enfocarnos en quien nos hizo daño. Hemos recibido una ofensa, que es el motivo de nuestro rencor, pues La Biblia nos concede el derecho de hacer un daño igual.

Levítico 24;17-22 ...El que cause alguna lesión a su prójimo, como él hizo, así se le hará: fractura por fractura, ojo por ojo, diente por diente; se le hará la misma lesión que él ha causado al otro...

Este texto nos habla de justicia, justicia muy primitiva si queremos verlo así, pero actualmente ni siquiera esto sabemos hacer. Cuando alguien nos hace un daño, ni siquiera esta ley conocida como del Talión, sabemos ejercer correctamente. Siempre superamos el daño, si alguien no nos dirige el saludo una mañana, nosotros le dejamos de hablar para siempre; si alguien nos falla una vez, entonces nosotros le fallamos diez.

En este segundo paso la Biblia nos concede el derecho de desquitarnos, con una ofensa igual, hasta aquí no se habla aún de perdonar; hasta aquí se nos indica que no debemos ir más allá de la ofensa recibida.


Para estas alturas seguramente más de un lector se encontrará inquieto por lo expresado en el punto anterior, pero recordemos que estos son pasos hacia el perdón, y que para algunos caminar lentamente es la única manera de llegar a la meta, que finalmente será: preparar nuestro corazón para perdonar.


Sabemos que La Biblia es palabra de Dios, y que todo lo que está en ella no tiene error, por tanto lo leído en el punto anterior es totalmente válido, pero, también sabemos que los católicos no somos cristianos de un solo versículo, que la Verdad de la Palabra de Dios se encuentra en toda la Biblia, por tanto sigamos descubriendo la verdad sobre el Perdón.



3er. paso: No desquitarse.

Hasta aquí hemos aprendido que en primer lugar, para evitar que el problema se haga más grande debemos dejar fuera del conflicto a todos los inocentes. En segundo lugar, sabemos que podemos hacer un daño igual al que recibimos pero no mayor.


En este tercer paso Dios nos invita a trascender, a crecer como verdaderos cristianos; puedes vengarte, pero Yo te apreciaré y bendeciré más si no lo haces.



Levítico 19;18 No seas vengativo ni rencoroso...

En pocas palabras se resumiría hasta aquí: Siente el consuelo (humano) de que puedes desquitarte, pero si realmente te dices seguidor de Cristo, entonces no lo hagas.

Aún como se observa no se habla de perdón, sólo estamos hablando de no desquitarse, aunque muchos de nosotros, erróneamente, cuando llegamos a este punto decimos que estamos perdonando, cuando estamos a mitad del camino. Y es por eso que el problema persiste por años y que en la primera oportunidad el conflicto se reanuda, porque aún la ofensa no se ha perdonado, tan sólo se ha hecho un esfuerzo por olvidarla.

Hasta aquí el Antiguo Testamento.

- Si logras llegar hasta aquí serías un perfecto Israelita.

- Pero la Ley del Antiguo Testamento, no contenía la perfección de las enseñanzas de Jesús.


Saltemos a lo perfecto, a lo nuestro. Nosotros ya conocemos a Jesucristo.

CUANTAS VECES DEBO PERDONAR?


Esta fue una de tantas preguntas que los apóstoles le hicieron a Jesús. A ellos les interesaba conocer sobre: Como orar, sobre quien se sentaría a su derecha en el reino, pero también les interesaba saber sobre una de las cosas más difíciles de lograr para el ser humano, difícil incluso para los cristianos.

A esta pregunta Jesús respondió: “Hasta 70 veces 7”. Que en otras palabras significa "siempre". No cabe duda que es difícil perdonar una vez, no se diga dos veces, pero Jesucristo nos deja en su enseñanza que no una, ni dos, ni siquiera siete veces debemos perdonar, debemos hacerlo siempre.

Y no 70 veces siete en toda nuestra vida a todas las personas sino 70 veces 7 a cada persona. (Quien quiera seguirme, que tome su cruz y que me siga).


No podemos evitar los conflictos, nunca se ha podido, hay guerra entre los países, conflictos en las ciudades y dificultades en las familias. Dios sabe entonces que tendremos desavenencias con los que nos rodean y que por nuestra debilidad y pequeñez nos será difícil perdonarnos por eso es que nos brinda en su Palabra la oportunidad de ir avanzando en el camino del perdón.


Vamos a seguir algunos pasos que nos ayudarán a ir conociendo lo que realmente es perdonar, además de ir creciendo como cristianos para prepararnos para perdonar así, como Jesús respondió a sus discípulos, a perdonar siempre.

PORQUE HAY LIDERES CRISTIANOS QUE CAEN EN PECADO_


Algunas de las historias más tristes que ha vivido la iglesia tiene que ver con líderes que caen en pecado y producen una gran vergüenza al pueblo de Dios. ¿Por que sucede esto? ¿Cómo es que llegan a eso?

Si has vivido de cerca el ver caer a un líder yo sé que duele. Recuerdo cuando un famoso predicador que era muy respetado cuando yo era niño cayó en adulterio y su caída fue usada por la televisión como burla para la iglesia. Al principio nadie podía creer que esto fuera verdad y hasta me acuerdo que mi mamá no podía creerlo aún después de que él mismo lo reconociera llorando por televisión. ¡Qué dolor! Pero era obvio que el problema no había comenzado el día que la noticia salió a la luz.

Nadie con su equipo mental funcionando se levanta un día y dice: hoy voy a hacer un desastre con mi vida, lastimar a mucha gente y hacer quedar mal a Cristo. Todo comienza poco a poco. Mucho antes que nadie se entere. Empieza con un flojo "sí" en un momento de soledad. Emerge de a poco adentro del corazón descuidado.

Dios me ha dado el curioso privilegio de trabajar en muchos sectores del cuerpo de Cristo. He pastoreado en distintos países, para diferentes denominaciones, trabajado para distintas organizaciones y hoy viajo por el mundo compartiendo con líderes de todo tipo. Al tener está posibilidad de ver al hombre en acción puedo notar los siguientes problemas como potenciales puertas a una caída estruendosa:

Líderes que se creen superados

Aún el más respetado ministro de la palabra tiene que reconocer que es un pecador. Somos pecadores y a menos que Jesús estuviera equivocado no hay bueno ni aún uno (Mateo 19:17) Sí. Ni siquiera ese de traje raro que siempre está conmovido y haciendo milagros en TV es justo por sus propios meritos. Todos tenemos una necesidad desesperada de Dios y no podemos confiarnos de nuestra propia justicia. “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga." (1 Corintios 10:12) El que cree estar exento de pecar ya abrió una puerta peligrosa. Además Mr. Satán tiene a los lideres de blanco preferido y la Biblia es clara en prevenirnos que el diablo está atento a nuestros pasos y por eso nosotros tenemos que estarlo aún más.

Líderes que están totalmente solos

Muchas veces el liderazgo genera soledad. Sea porque uno se va de misión a otro lugar o porque uno está en el tope de una congregación y generó una plataforma donde nadie te puede decir nada negativo, muchos se quedan solos en el liderazgo cristiano. Así muchos se han alejado de todo contacto con la civilización y viven en la burbuja de su ministerio unipersonal. El problema es que a la llegada de la tentación están solos también y no tienen de quién agarrase. Todo en ellos es tan misterioso, secreto y solitario que pronto solo cuentan con su propio criterio para discernir lo que está bien y mal y eso puede ser muy engañoso. No importa lo importante que sea un líder, todos necesitamos amigos que nos sostengan, puedan decirnos cuando consideran que estamos equivocados y nos llamen la atención si estamos en terreno peligroso.

Líderes que tienen demasiado miedo a reconocer sus debilidades y tentaciones

En muchos círculos cristianos existe el mito del súper líder. Esto fue creado por una generación que nunca hablaba de sus debilidades y pecados. Uno los escuchaba y jamás había nada negativo en sus vidas. Todo era ejemplar y no tenían ninguno de los problemas que tiene el resto de los humanos (todavía esto es cierto en algunos sectores y sobre todo en la televisión evangélica). Esto encima se vio agravado porque hemos sido el único ejercito que mata a sus heridos.¿Cómo? Muchos lideres han visto como otros han sido avergonzados por la iglesia en vez de ayudados y restaurados al estar en pecado. Entonces tienen miedo de confesar su debilidad. Recordemos que Jesús dijo que tire la primera piedra el que no tiene pecado. Un Jesús que estuvo atento a corregir pero siempre con amor.

El camino de salida a este problema es que se levante una generación de lideres con autenticidad y transparencia. Yo soy un pecador y todavía hay cosas de mi carácter que me cuesta controlar. He tomado decisiones en el ministerio que han estado equivocadas y muchas veces he actuado con motivaciones erradas. Al reconocer eso quedo menos expuesto a crear una barrera de hipocresía que impida que otros demanden cuentas de mi vida y ministerio.

Demasiada exposición sin lugar para el refresco

No es fácil ser responsable del crecimiento espiritual de otras personas. Algunos lideres pasan todo el tiempo dando sin separar un tiempo para recibir también. Esto los debilita y fastidia. Muchas de las historias de caídas de lideres dan cuenta que fueron en momentos de defensas bajas. Y si a la responsabilidad natural del liderazgo le agregamos fama, viajes y una agenda descomunal el refresco se necesita con más urgencia. Separar tiempo en familia, buenas vacaciones y también nutrirse del ministerio de otros previene un estado de debilitamiento.

Claro que hay mucho más por decir pero por ultimo me gustaría ayudarte a responder una pregunta que es muy importante

¿Qué puedo hacer si conozco a algún líder que está en pecado?

Ayudarle confrontando su pecado. Cuando le señalas su pecado a alguien con amor le haces un favor. Primero vístete de misericordia no sea cosa que la confrontación tenga que ver con tu motivación de hundir a esta persona, mostrar tu espiritualidad, cuidar tu reputación o cualquier otra razón que no sea la de ayudar a esta persona y edificar el cuerpo de Cristo. Haz exactamente lo que entiendas que Jesús hubiera hecho. Habla en privado y si no hay progreso habla con un testigo. Si te encuentras con que además del pecado hay hipocresía que pretende quedarse así, entonces si tienes que hablar con otros lideres y denunciar el pecado. ¿Y si yo he sido la persona herida por el pecado? Lo mismo pero además perdonar. No hay otra llave para liberar tu corazón y el de esta persona.

DIOS NUNCA DEJA DE AMARTE


A pesar de creer en la salvación por gracia, aparte de nuestros méritos, muchos cristianos viven bajo la ley, inseguros de su relación con Dios y tratando día tras día de ganar su amor y aceptación. Este artículo liberador está dedicado a todos aquellos que viven sin experimentar el amor y la aceptación incondicional de Dios en su vida cotidiana.

I.INTRODUCCIÓN

Una de las paradojas que se está dando en el cristianismo contemporáneo es la pérdida del concepto de la gracia de Dios. Un creciente legalismo se está instaurando en nuestras iglesias y comunidades. Un legalismo que lleva a las personas a tratar de ganar cotidianamente el amor y la aceptación de Dios. Un legalismo que nos lleva a pensar, sea de manera consciente o inconsciente, que existen unos mínimos que uno ha de lograr para hacerse merecedor del amor y el favor de Dios. Un legalismo que lleva a muchos creyentes a vivir en culpabilidad y frustración al no poder alcanzar ese ideal que se supone que deben vivir y considerar que la actitud de Dios hacia ellos depende de la consecución del mismo.

Es el propósito de este artículo enfatizar la importancia de la gracia, no única y exclusivamente para nuestra salvación eterna sino también para nuestro vivir cotidiano. Pienso que la Palabra de Dios enseña con toda claridad que no sólo somos salvados por gracia. Es únicamente por gracia que podemos vivir día tras día y mantenernos en la presencia del Señor.

TU CREES QUE CON MIRAR, NO PASA NADA?



El siguiente mito que queremos dialogar contigo tiene que ver con una tragedia que ha destruido y está destruyendo a cientos de jóvenes que ingenuamente han caído en la trampa de creer que...
¡Con mirar no pasa nada!
¿Que no pasa nada? ¡Já! ni que fuéramos de palo para no ser afectados por la oleada de mugre pornográfica que viene abierta y subliminalmente. El terrible mito que te confunde hoy, es creer que con solo mirar no te pasará nada. Si no te pasara nada, entonces ¿por qué mirar? y ¿porqué insistirte en que te comprometas con mirar pornografía si realmente no pasa nada? Vamos, necesitas ser ingenuo o tonto para creer ese mito.
Quieren que mires para que en tu mente penetre la posibilidad de contaminarte, y confundirte mezclando lo que es bueno y lo que es malo, para producir una indefinición en tí, que te incapacite para identificar el absoluto, el bien, y te nulifique para decidir hacer el bien. Producen pornografía, en cualesquiera de sus formas, para que la veas, te hagas adicto a ella, corrompas tus buenas costumbres, y te alejes de la capacidad de la vida pura y del plan de Dios para tu vida.
Alguien ha dicho que "los ojos son la ventana del alma", y en ello hay una gran verdad, porque si tu decides ver algo, tu mente se coloca en disposición de recibir. Cuando decides leer un libro eso es lo extraordinario. Te dispones a que en tu alma penetre lo que estás leyendo porque la entrada al alma es la mente. Desde allí juzgas lo que ves, (intelecto), y por debajo afectas el tercer nivel que le sigue en profundidad (que son las emociones), pues las imágenes pornográficas se fijan entremezcladas en estos tres niveles: mente, intelecto y emociones. Tres de los cuatro niveles del alma son afectados porque tu voluntad lo permite y lo dispone, por la pornografía. Desde all í a tu voluntad para decidirte por ir y consumir material pornográfico, hay sólo un paso.
Pornografía significa literalmente "careta'. "Careta de prostituta" sería su traducción en cuanto a las raíces que conforman la palabra. Como su nombre lo indica, su diseño te aleja de la realidad para conducirte a un mundo de fantasías y, la sexualidad es algo íntimo en el ser humano, la fantasía pornográfica desarrolla en ti procesos mentales que te evaden de tu responsabilidad, generando conductas infantiles, pervertidas, evitando que llegues a la madurez. Esto inutiliza la autorrealización y aniquila el alma. Estas agresiones se llaman influjos o influencias patógenas, que tienen el claro propósito de nulificar al individuo. Esos influjos pueden ser también el odio, el rencor, las envidias, etc., y entre ellas está la pornografía
La pornografía es un estímulo erotizante inmoral que, con su acción repetitiva desde el exterior de la persona, hace que la persona evoque sus fantasías y sustituya la realidad y la responsabilidad madura, para centrar en su inconsciente y consciente fantasías que habrán de dañar las conexiones psicoafectivas normales para las respuestas sexuales plenas, responsables y sanas. Asimismo frustra la capacidad de autodominio, y de concentración y suele conducir a la masturbacif5ón, la fornicación y otras perversiones como estupro, violación, etc.
Cierta Doctora decía "la pornografía engendra lujuria, y ésta ensucia el cuerpo, pervierte la imaginación, adormece la voluntad y destruye la memoria por imposibilitar la concentración 'enmoheciendo' la conciencia. Así endurece el corazón y condena el alma".
Recursos Adventistas Enciclopedia Ministerio Juvenil
www.recursosadventistas.org
Bueno, pero te preguntarás ¿por qué la pornografía hace todo esto? Y la respuesta es clara: porque estimula el deseo y la conducta sexual en situaciones de fraude (engaño, fantasía) mediante elementos externos y fuera del contexto divino, el cual enseña que tanto el deseo como la conducta sexual deben ser puestos en marcha de forma personal, o despertada en la pareja, sólo cuando se den las condiciones necesarias para que su expresión íntima sea edificante, satisfactoria y de acuerdo con el plan de Dios, y esto únicamente se da en una relación matrimonial, heterosexual (entre hombre y mujer), en intimidad, de común acuerdo y con amor, respeto, compromiso y fidelidad.
Con el uso de la pornografía, te conviertes en siervo del instinto, y no racionalizas tus actos. Llegas a la circunstancia en la que ya no te importan ni el propósito ni el plan de Dios para tu vida. El propósito de quienes producen pornografía es generar estimulación sexual cerebral, genital, sin incluir ninguno de los elementos que hacen de la expresión sexual un encuentro edificante y puro. Con sólo mirar es suficiente. Sí pasa algo. Se incrementan tus fantasías sexuales y tu propensión a la masturbación, además de fijar en ti la concepción de que la sexualidad se reduce a la sola obtención de placer (hedonismo). Por otra parte, aísla el ser, ya que la relación sexual ha sido establecida por Dios para bendecir en intimidad. Es importante que veas el peligro de la pornografía y rechaces lo que te dicen de su atracción, porque lo cierto es que si la ves, te empujará a rebasar los límites éticos, y rebajará en tu ser las reglas morales existentes para convertirte en títere.
Cualquier tipo de pornografía – hasta la involucrada en películas cómicas, llamada pornografía "suave" (soft porn) –, puede condicionar una actitud sexual incorrecta y fuera de la realidad. Siempre guiará a una concepción hedonista de la relación humana, despojando de la relación interpersonal el respeto, el compromiso y la fidelidad. Su aceptación y práctica denigran y rebajan a mero objeto sexual a los dos participantes, pero más a la mujer, quien llega a convertirse en objeto de placer (algo así como "úsese y tírese"). Guárdate de ella, porque otra consecuencia se da en que podrías llegar a la conducta en la que, sin vacilar, fragmentarás tus buenas costumbres y resquebrajarás tu moral, hasta quedar sin juicio sano.
Como ves amigo(a) adolescente, sí basta con tan solo mirar un poco. Un poco de suciedad es suficiente para que lo que era limpio, se ensucie. Un poco basta. Consérvate puro. Consérvate pura. La pureza lo vale.