domingo, 31 de octubre de 2010

HAY QUE RECONOCER NUESTRAS FALTAS

Un hombre que tenía un grave problema de miopía se consideraba un experto en evaluación de arte. Un día visitó un museo con algunos amigos. Se le olvidaron las gafas en su casa y no podía ver los cuadros con claridad, pero eso no lo detuvo a la hora de vociferar sus fuertes críticas.

Tan pronto entraron a la galería, comenzó a criticar las diferentes pinturas. Al detenerse ante lo que pensaba era un retrato de cuerpo entero, empezó a criticarlo. Con aire de superioridad dijo: "El marco es completamente inadecuado para el cuadro. El hombre está vestido en una forma muy ordinaria y andrajosa. En realidad, el artista cometió un error imperdonable al seleccionar un sujeto tan vulgar y sucio para su retrato. Es una falta de respeto".


El hombre siguió su parloteo sin parar hasta que su esposa logró llegar hasta él entre la multitud y lo apartó discretamente para decirle en voz baja: "Querido, ¡¡¡estás mirando un espejo!!!".


Muchas veces nuestras propias faltas, las cuales tardamos en reconocer y admitir, parecen muy grandes cuando las vemos en los demás. Debemos mirarnos en el espejo más a menudo, observar bien para detectarlas, y tener el valor moral de corregirlas; es más fácil negarlas que reconocerlas. Por eso, es necesario dejar a un lado el orgullo, pues sólo con humildad podremos ver nuestros defectos y corregirlos.


“El que encubre sus faltas no prosperará, más el que las admite y se aparta alcanzará misericordia. Proverbios 28:13”

!!!HEY PONTE DE PIE!!!

Había un profesor de Filosofía que era un Ateo profundamente comprometido. Su principal meta cada semestre era probar que Dios no podía


existir.

Sus estudiantes siempre tenían miedo de discutir con él por su lógica impecable. Durante 20 años, siempre pensó que nadie en su clase y fuera de ella, tendría el valor de ir en su contra.

Claro, algunos habían discutido en clase alguna vez, pero nunca realmente en su contra, y no lo hacían porque él tenía una gran reputación.

Al final de cada semestre, en el ultimo día, él pediría a su clase de 300 estudiantes: 'Si hay alguien que todavía cree en Jesús, que se ponga de pie!'. En 20 años, nunca nadie lo hizo. Ellos sabían lo que venía después, él diría: 'Porque todo aquel que cree en Dios es un tonto. Si Dios existiera, él lo demostraría impidiendo que este pedazo de tiza se rompiera al golpear el piso. ¡sería tan sencillo para Él probar que es Dios! Y aun así no puede hacerlo'. Y así, cada año azotaba un pedazo de tiza en el suelo para que se

rompiera en pedazos.


Los estudiantes no podían hacer mas que mirar. La mayoría de los estudiantes terminaban convencidos de que Dios no existía.


Ciertamente, algún uno que otro cristiano se había colado, pero durante 20 años habían tenido miedo de ponerse de pie. Pues bien, hace unos años, un joven que había oído historias sobre este maestro, se inscribió en esta clase pues sin ella, no podría terminar su carrera. Por ello, tenía miedo. Durante los primeros 3 meses de aquel semestre, él oraba todos los días para tener el valor de ponerse de pie, sin importar lo que dijera el maestro, o qué pensaran sus compañeros de clase. Nada de lo que dijeran quebrantaría su fe. Finalmente llegó el día. El profesor dijo: ' Si hay alguien que todavía cree en Dios, que se ponga de pie!'. De repente, al fondo del salón, el estudiante se levantó. El profesor y la clase de 300 alumnos le miraron fijamente, en estado de shock.

El profesor gritó 'TONTO! Si Dios existiera, Él lo probaría evitando que este pedazo de tiza se rompiese al golpear el piso!'.

Acto seguido, arrojó la tiza, pero al momento que lo hizo la tiza se resbaló de sus dedos y fue resbalando por su manga, por los pliegues de su pantalón y por su zapato hasta que,

intacto, rodó por el suelo.


El profesor se quedó con la boca abierta, observando la tiza en el suelo, después levantó su mirada al joven que estaba de pie y salió corriendo del salón.

El joven entonces pasó al frente del salón y habló de su fe en Jesús por la siguiente media hora. Los 300 estudiantes escucharon cómo hablaba del amor de Dios hacia ellos y de su poder.


A veces lo único que necesitamos hacer es PONERNOS DE PIE. Y no se olviden de que Él está allí.

HAZLO SIN PEDIR NADA A CAMBIO

La alegría debe ser uno de los ejes dominantes de nuestra vida. Una religiosa es como el sol en una comunidad. La alegría es el signo de una personalidad generosa. A veces es también un manto que encubre una vida de sacrificio y de generosidad. Una persona que tiene este don alcanza a menudo altas cimas.



Hagamos que quienes sufren hallen en nosotros ángeles de consuelo. ¿Por qué el trabajo entre las chabolas ha sido bendecido por Dios? No es ciertamente en consideración de determinadas cualidades personales, sino a causa de la alegría que las hermanas reparten a su paso.
La gente del mundo carece de nuestra alegría. Menos aún la poseen quienes viven en las chabolas. Nuestra alegría es el mejor medio para predicar el cristianismo a los paganos.
Vinieron algunas personas a Calcuta y antes de regresar a sus puntos de origen me pidieron que les dijese algo que pudiera servirles para vivir sus vidas de manera más provechosa. Les conteste: Sonríanse ustedes mismos unos a otros, sonrían a sus esposas, a sus maridos, a sus hijos, a todos, sin mirar de quién se trata. Que en cada uno pueda crecer día a día el amor recíproco hacia los demás. A este punto, uno de los presentes me pregunto: ¿Está usted casada? Conteste: Sí, a veces me cuesta sonreírle a Jesús es verdad; a veces Jesús puede llegar a pedir mucho, pero es en tales ocasiones cuando Jesús nos pide más cuando nuestra sonrisa resulta más hermosa. Esto es en realidad lo que Jesús nos pide que hagamos: que nos amemos unos a otros, una y otra vez, como el Padre lo amó a Él. Y ¿cómo amó el Padre a Cristo? Mediante el sacrificio: entregándolo a la muerte por nuestra salvación.

Si queremos de veras conquistar al mundo, no podremos con bombas ni con armas de destrucción. Conquistemos el mundo con nuestro amor. Entretejamos nuestra vida con eslabones de sacrificio y de amor y nos resultará posible conquistar el mundo.

Madre Teresa de Calcuta

lunes, 25 de octubre de 2010

LE PEDI A DIOS

Un día le pedí a Dios instrucciones


para vivir en esta tierra...

Dios acercó su voz a mi oído y me dijo:

Sé como el sol:

Levántate temprano y no te acuestes tarde.

Sé como la luna, brilla en la oscuridad, pero sométete a la luz mayor.

Sé como los pájaros, come, canta, bebe y vuela.

Sé como las flores,

Enamoradas del sol, pero fieles a sus raíces

Sé como el buen perro obediente, pero nada más a su Señor.

Sé como la fruta,

Bella por fuera, saludable por dentro.

Sé como el día,

Que llega y se retira sin alardes.


Sé como el oasis,

Da tu agua al sediento.

Sé como la luciérnaga,

Aunque pequeña emite su propia luz.

Sé como el agua,

Buena y transparente.

Sé como el río,

Siempre hacia adelante.

Y por sobre todas las cosas,

Sé como el cielo:



La morada de Dios.

Enséñame a hacer tu voluntad,

porque tu eres mi Dios,

tu Espíritu bueno me guíe

a tierra de rectitud.

Salmo 143:10

Señor, no permitas que me quede donde estoy.

Ayúdame a llegar a donde tú esperas que llegue.

Si recibiste este mensaje, da gracias a Dios de tener a alguien que piensa en ti.

No todos tenemos ese privilegio.

domingo, 24 de octubre de 2010

VEN Y TOMA TU LUGAR

¿Señor, Cuál es mi sitio?


A veces no encuentro el lugar exacto…

veo que todos los sitios están ya ocupados y ¿el mío?…

las mesas están completas…

los teatros llenos…

y mi sitio, ¿cuál es mi sitio?

Me quedo en meditación y escucho claramente:

Tu sitio está en todo aquel que conozca la soledad

y puedas hacerle llegar un poco de bondad…

está en aquel que sufre,

está en todo el lugar donde exista el temor,

en donde puedas una sonrisa esbozar…

Tu sitio está en donde puedes un rostro transformar

con la ternura de una broma o un mimo;

tu lugar esta ahí…, en donde tú sabes…

en ese corazón que te ama de verdad…

dale ratos agradables, es lo más que puedes dar…

ratos alegres, de amor…

esto es lo que puedes aportar al mundo, en tu vivir…

Tu lugar está en el hogar en donde no se aman…

y puedes hablar de amor…

en el hogar donde todo es materia

y han saturado todo con cosas temporales…

ve y diles que todo es vanidad…

Tu lugar está en hacer seres felices…

en darte un poco a todos y así tu vida llenar…

en vertirte en el que sufre…

en el pobre…, en el anciano…, en el enfermo…,

en el que pierde un ser querido…

ahí esta tu sitio.

Te sientes insegura sin encontrar tu sitio…

eres un ser como todos…

que debes consolar en tu dolor al que sufre…

y da alegría sin igual,

vete a ocupar tu sitio…

con aquel solitario…, con aquella niña enferma,

con el que sufre a solas, con el que finge alegría…

anda, ahí esta tu sitio.

Nunca más preguntes cuál es tu sitio…

pues cada día hay frente a ti

muchas almas a quien amar y

eres tú quien las debe consolar…

anda pues a ocupar, tu sitio…


Cuando las horas de desaliento te invadan el alma, y las lágrimas afloren en tus ojos, búscame:
 YO SOY AQUÉL que sabe consolarte y pronto detiene tus lágrimas.


Cuando desaparezca tu ánimo para luchar en las dificultades de la vida, o sientas que estas pronto a desfallecer, llámame: 

YO SOY LA FUERZA capaz de remover las piedras de tu camino y sobreponerte a las adversidades del mundo.




Cuando, sin clemencia, te encontraras sin donde reclinar tu cabeza, corre junto a mi: 
YO SOY EL REFUGIO, en cuyo seno encontrarás guarida para tu cuerpo y tranquilidad para tu espíritu.


Cuando te falte la calma, en momentos de gran aflicción, y te consideres incapaz de conservar la serenidad de espíritu, invócame: 
YO SOY LA PACIENCIA que te ayudará a vencer las dificultades más dolorosas y triunfar en las situaciones más difíciles.


Cuando te debatas en los misterios de la vida y tengas el alma golpeada por los obstáculos del camino, grita por mí: 
YO SOY EL BÁLSAMO que cicatrizará tus heridas y aliviará tus padecimientos.


Cuando el mundo sólo te haga falsas promesas y creas que ya nadie puede inspirarte confianza, ven a mí:
 YO SOY LA SINCERIDAD, que sabe corresponder a la franqueza de tus actitudes y a la nobleza de tus ideas.


Cuando la tristeza o la melancolía intenten albergarse en tu corazón, clama por mí: 
YO SOY LA ALEGRÍA que te infunde un aliento nuevo y te hará conocer los encantos de tu mundo interior.


Cuando, uno a uno, se destruyan tus ideales más bellos y te sientas desesperado, apela a mí: 
YO SOY LA ESPERANZA que te robustece la Fe.


Cuando la impiedad te revele las faltas y la dureza del corazón humano, aclámame: 
YO SOY EL PERDÓN, que te levanta el ánimo y promueve la rehabilitación de tu alma.


Cuando dudes de todo, hasta de tus propias convicciones, y el escepticismo te aborde el alma, recurre a mí: 
YO SOY LA FE que te inunda de luz y de entendimiento para que alcances la FELICIDAD.


Cuando ya nadie te tienda una mano tierna y sincera y te desilusiones de los sentimientos de tus semejantes, aproxímate a mí: 
YO SOY LA RENUNCIA que te enseñará a entender la ingratitud de los hombres y la incomprensión del mundo.


Y cuando al fin, quieras saber quién soy, pregúntale al río que murmura, al pájaro que canta, a las estrellas que titilan.


 YO SOY LA DINÁMICA DE LA VIDA, Y LA ARMONÍA DE LA NATURALEZA.
ME LLAMO AMOR. SOY EL REMEDIO PARA TODOS LOS MALES QUE ATORMENTEN TU ESPÍRITU.
Ven a mí… que yo te llevaré a las serenas mansiones del infinito… bajo las luces brillantes de la eternidad…

¡ JESUCRITO !

¿CÓMO ES TU CORAZÓN?

Un día un hombre joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca. Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni máculas, ni rasguños.

Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto. Al verse admirado, el joven se sintió más orgulloso aún y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo lugar.
De pronto un anciano se acercó y dijo:
“¿Por qué dices eso, si tu corazón no es tan hermoso como el mío?” Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, éste estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos, y éstos habían sido reemplazados por otros que no
correspondían, pues se veían bordes y aristas irregulares. Es más, había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos.

La mirada de la gente se sobrecogió, “¿Cómo puede decir que su corazón es más hermoso?” pensaron. El joven contempló el corazón del anciano y al ver su estado se echó a reír.

“Debes estar bromeando” dijo, “comparar tu corazón con el mío… el mío es perfecto, en cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor”.

“Es cierto” dijo el anciano, “tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo… mira, cada cicatriz representa una persona a la cuál entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado, muchos, a su vez me han obsequiado un trozo del
suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes por los cuáles me alegro, porque me recuerdan el amor que hemos compartido. Hubo oportunidades, en las cuáles entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció un poco del suyo a cambio. De ahí quedaron los huecos, dar amor es arriesgado pero, a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza, que algún día regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón. ¿Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?”
El joven permaneció en silencio, lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció.
El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón, luego a su vez, arrancó un trozo del suyo, ya viejo y maltrecho y con él tapó la herida abierta del joven. La pieza se amoldó pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.

El joven miró su corazón que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.
¿Y tu corazón… cómo es?

LO QUE NECESITAMOS ES MÁS FE, MAS ORACION Y MAS SACRIFICIO

Entre todas la súplicas que se le dirigieron a Jesús durante el anuncio del Evangelio no hay quizá ninguna tan desgarradora como la de aquel pobre hombre:
- ¡Creo, Señor, pero ayúdame en mi incredulidad!
Y el buen hombre puso en nuestros labios una súplica que no se nos debiera caer de los labios:
- ¡Fe, más fe, Señor, que necesitamos mucha fe!…



Marcos nos lo narra con patetismo en el capítulo 9 de su Evangelio.
¿Qué ocurría?… Bajaba Jesús del Tabor, pasada la Transfiguración, cuando se encuentra al pie de la montaña con un gran grupo de gente alarmada rodeando a los apóstoles. Jesús les pregunta:
- ¿Qué pasa, y a qué obedece este alboroto aquí?
Entonces un hombre alza la voz de entre la turba, lleno de angustia:
- ¡Maestro! Te he traído a mi hijo, poseído de un demonio mudo. Cuando lo agarra, lo tira por el suelo, y entonces el muchacho arroja espumarajos, le rechinan todos los dientes y se queda paralizado. Les he pedido a tus discípulos que expulsen este demonio, pero no han podido.
Jesús capta la situación.


Si les había dado poder para expulsar demonios, ¿por qué no lo han conseguido? En todos, discípulos y oyentes, faltaba lo único que Jesús exigía: ¡Fe, fe!… Por eso el Señor se molesta, y responde con enojo:
- ¡Incrédulos, más que incrédulos! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros, hasta cuándo os habré de soportar?… Traedme al muchacho aquí.
Ya en presencia de Jesús, el endemoniado cae en tierra, entra en violentas convulsiones, y suelta por la boca espumarajos asquerosos. Jesús pregunta sereno al padre tembloroso:
- ¿Desde cuándo le ocurre esto?
- Desde su infancia, Señor. Y con frecuencia el demonio lo arroja en el fuego o lo sumerge en el agua con intención de matarlo. ¡Señor, ten compasión de nosotros y, si puedes algo, ayúdanos!
Jesús se conmueve, y replica:
- ¿Que si puedo algo?… Todo es posible para aquel que cree.
Ahora el buen hombre no duda de Jesús, sino de sí mismo, y exclama lloroso y con humildad conmovedora:
- ¡Creo, Señor, pero ayúdame en mi incredulidad!
Jesús, ante la turba arremolinada, se reviste de toda su autoridad, y manda al demonio:
- ¡Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: sal de él y no vuelvas a entrar ya más!
El muchacho se retuerce, cae en tierra, se queda tieso, y hace exclamar a la gente:
- ¡Se ha muerto! ¡Está muerto!…
Pero Jesús, muy sereno, lo agarra de la mano, lo levanta, y se lo devuelve sano y salvo a su padre:
- ¡Toma a tu hijo, y llévatelo en paz!
La escena no termina aquí. Ya en la casa, los discípulos, con miedo todavía, acobardados, y con la regañada de Jesús por su falta de fe, le preguntan:
- Maestro, ¿por qué no hemos podido echarlo nosotros?

Jesús, comprensivo, los tranquiliza, los anima, y les da una explicación que la Iglesia aprenderá después muy bien:

- No os extrañéis. Esta especie de demonios es muy mala, y no salen sino a base de oración y penitencia.
Éste es uno de los milagros más resonantes que realizó Jesús y de los que entrañan más profundas lecciones, sobre todo para nuestros días.
Nadie niega que el demonio de la incredulidad se ha echado sobre el mundo: un demonio sordo, que ha taponado los oídos de la gente para que no escuche la Palabra de Dios, y demonio mudo que cierra los labios para que nadie se dirija al Dios que salva.
Siempre en la Iglesia hemos tenido como señal de salvación la afición y el amor a la Palabra de Dios y a la oración. Quien escucha a Dios que nos habla interiormente por sus inspiraciones, por la lectura de la Sagrada Biblia y por la predicación de la Iglesia, ése está en canino seguro de salvación. Y se está en camino segurísimo cuando a la escucha de Dios se une la oración confiada. El oído y la lengua juegan un papel decisivo en el problema de la salvación. Por eso nos volvemos a preguntar: ¿Escucha hoy el mundo a Dios y reza todo lo que debe?… ¿Sigue actuando todavía el demonio sordo y mudo?…
Entonces, lo que más necesitamos todos es más fe y más oración. El mundo sólo se salvará cuando crea y rece. Y los que trabajamos por la salvación del mundo, no le arrebataremos al demonio su dominio sobre las almas, sino cuando echemos mano de esas dos armas que ha manejado siempre la Iglesia con maestría: la oración y la penitencia, nacidas de un profundo espíritu de fe.

La Virgen nos lo vino a recordar en Fátima, y su lamento fue el mismo de Jesús en el Evangelio: no se convierten las almas y se pierden porque no hay quien ruegue y se sacrifique por ellas.
Nosotros tenemos fe, pero, como el buen hombre del Evangelio, reconocemos que nuestra fe en Dios es muy tibia a veces, y por eso hacemos nuestra y repetimos mil veces la súplica angustiada:

- ¡Creo, Señor, pero aumenta mi fe!.

jueves, 14 de octubre de 2010

LA LEY DE DIOS ES PARA APRENDER A VIVIR


¡Tantas leyes y ordenes! ¿Qué tiene que ver todo esto con nosotros?
Aunque te parezca increíble tiene muchísimo que ver contigo y conmigo. Las leyes de Dios no son caprichosas, están dadas con objetivos muy claros.
¿Por qué piensas que Dios dejó leyes tan específicas?
La respuesta es muy simple: Si no hubiera leyes todo sería un gran desorden, cada uno impondría sus propias reglas y reinaría el caos. Pero además, las leyes de Dios tienen otro propósito: ellas nos libran de lo malo (malas decisiones, malas actitudes, malas reacciones, malos consejos, malas relaciones…) y nos revelan algo de la forma de ser de Dios. En otras palabras: Nos enseñan a vivir más y mejor. Por ejemplo:
¿Cómo cuidas las cosas que te prestan? (22:26-27). Dios es misericordioso y justo.
¿Cómo tratas y qué hablas de los que son autoridad sobre ti? (22:28). Dios es autoridad y tiene autoridad.
¿Cómo te comportas sexualmente? (22:16,19). Dios es santo.
¿Cómo tratas a los que son de otros lugares o razas? (22:21, 23:9). Dios no hace acepción de personas. Él nos acepta como somos.
¿Cómo debe ser tu actitud ante la idolatría y el ocultismo? (22:18, 2023:13, 24). Dios es único y no está muerto. Sólo Él merece nuestra adoración.
¿Cómo hablas? (21:1723:1-3, 7). Dios habla verdad y rechaza toda mentira porque Él es verdadero.
¿Cómo es tu relación con los no creyentes? (23:2, 32-33). Dios no participa ni aprueba la maldad. Él juzga a los malos.
¿Qué actitudes tienes hacia aquellos que no soportas? (23:4-5). Dios es amor y perdonador.
¿Son tus actitudes, palabras o reacciones violentas? (21:12, 14-15, 18-22). Dios es un Dios de paz y de paciencia. El no es violento ni agresivo.
¿Te das cuenta?
Reflexiona lo siguiente:
Aunque tantas leyes parezcan “pesadísimas”, no tienen el propósito de privarte la libertad y enjaularte como a un preso “al que le prohiben todo”; por el contrario tienen el propósito de revelarte cómo es Dios y quién es Él para que, respetando su voluntad; disfrutes de todo con libertad. Una libertad que te haga bien y que le haga bien a los que te rodean. Es cierto que muchas de estas leyes eran exclusivas para los israelitas allí en el desierto, y también es cierto que palabras como “ojo por ojo o diente por diente” ya no van más. Pero también es cierto que Dios no cambia, Él es el mismo. Lo que odiaba y juzgaba ayer también lo odia y juzga hoy. Lo que aceptaba y bendecía ayer también lo acepta y bendice hoy, aunque las reglas cambien. Más importante que conocer las reglas y leyes es CONOCER A DIOS, tener una relación personal con Él, saber quien es. No hacer tu propia voluntad, sino la suya. Vivirás mejor que cualquiera de tus amigos, familiares o desconocidos.

¿VESTIMOS A LA MODA?

Estas eran las Ropas Santas de los sacerdotes.
 Éxodo 28 y 2939:1-31
Las vestiduras de los sacerdotes debían ser parte de la adoración. Eran vestidos para honra y hermosura exquisitamente bordados y trabajados. Además eran ropas que los identificaban del resto del pueblo y que los habilitaban para servir dentro del Tabernáculo. Eran ropas blancas de lino fino, con hermosas piedras preciosas incrustadas en ellas y santificadas.
¿Hay santidad en tu manera de vestirte o hay provocación al sexo opuesto?

Hoy, tú y yo somos sacerdotes de Dios, y como tales somos sus representantes aquí en la tierra. Por lo tanto, cuando hablo de “santidad en tu manera de vestirte” no estoy diciendo que te vistas como un viejo ni que uses los vestidos de tu abuela. Lo que estoy queriendo decirte es que no provoques sexualmente. Puedes vestirte a la moda, ¡y está bien que lo hagas! sin necesidad de provocar sexualmente a nadie. Sea que uses  calzado, un bikini o un short de baño, una minifalda o un vestido de fiesta, qué esa ropa también sea de buen testimonio, y no una manera de despertar los ratones de los demás alimentando sus fantasías sexuales. Los mal pensados lo serán te pongas lo que te pongas. Olvídate de ellos, lo importante es que tú no seas él/la provocador/a.
Como sacerdote de Dios, tu ropa tampoco puede expresar abandono, dejadez, suciedad o muerte (onda góticos, por lo de “muerte”). ¡Qué tu ropa exprese gozo, ganas de vivir, pasión!
REFLEXIONA...
¿Cómo es tu manera de vestirte?
¿Qué mensajes estás dando?
RECUERDA... Somos sacerdotes de Dios para ofrecerle adoración y reconocimiento. Y aunque no necesitamos usar una ropa “especial”, sí necesitamos hacerlo en santidad. De más está decir que nuestra manera de vestir debe expresar esa pureza interior.

lunes, 11 de octubre de 2010

JÓVENES CUIDEN SU CIRCULO DE AMIGOS

 Mateo 26:36-38.


Jesús fue 100% Dios y 100% hombre. Totalmente Dios y totalmente hombre.
Y como hombre, como ser humano, tuvo amigos y necesitó de ellos.
A veces tenemos una imagen “limitada” de Jesús. Nos olvidamos que además de ser Dios, también fue humano. Él tenía amigos, incluyendo a muchos que no creían lo que Él creía y que no vivían como Él vivía.

La Biblia dice que los fariseos se quejaban de Jesús y hablaban mal de Él porque solía comer con recaudadores de impuestos, prostitutas y ladrones. Lo que ellos no podían entender era que Jesús estaba interesado en darles una vida nueva a esas personas. Jesús quería impactarlos con su propia vida y guiarlos a la salvación. Pero en el círculo íntimo de Jesús no había pecadores, prostitutas ni ladrones. En su círculo íntimo sólo estaban sus discípulos, y más específicamente: Pedro, Jacobo y Juan.

Aquellos que formen parte de tu círculo íntimo de amistades te frenarán y limitarán en tu desarrollo o te potenciarán a crecer y avanzar.

Si en tu círculo íntimo metés a los “amigos” equivocados (mujeriegos, chismosos, incrédulos, pesimistas, negativos, etc.) toda tu vida se estancará porque sus palabras y comentarios matarán todos tus sueños. Pero si en tu círculo íntimo metés amigos de fe, positivos, sanos, fuertes en sus convicciones y valores, con ganas de crecer y avanzar, toda tu vida también crecerá y avanzará.

El rey David fue un valiente y se rodeó de 37 valientes como él. Y todos lograron hazañas increíbles.

Daniel fue un joven espiritual, con valores sanos, y se asoció a Ananías, Misael y Azarías, que tenían sus mismos valores y su mismo potencial espiritual, ¡y los cuatro llegaron a lo más alto en los gobiernos babílonico,  medo y persa!
Pablo metió en su círculo íntimo a Bernabé, Silas, Juan y Timoteo, todos con un fuerte llamado evangelístico, pastoral y de misiones. ¡Y llenaron la tierra con el evangelio!.

El error que cometemos frecuentemente, al estar con amigos no cristianos, es dejarnos arrastrar por su forma de hablar y de vivir, para no sentirnos unos “raros”. Pero esto no le sucedía a Jesús. Él no se dejaba arrastrar ni influenciar negativamente.

Es importante que elijas bien a tus amigos. No puedes tener amistades íntimas con quienes están rebelándose contra Dios. Puedes compartir con ellos, como lo hacía Jesús, pero no intimar ni abrirles tu corazón.

Cuando Jesús necesitó de sus amigos en momentos de dolor y angustia, no buscó a las prostitutas y los recaudadores de impuestos, buscó a sus discípulos. Buscó a quienes tenían su misma fe y a ellos les abrió su corazón, y les compartió cómo se sentía.

Sé firme en tus convicciones cuando estés con amigos que no conocen a Dios porque la influencia de ellos es más fuerte de lo que tú piensas. Si les abres tu corazón te atarás a ellos.

Elige inteligentemente a tus amigos y te evitarás muchos problemas.

Piénsalo.

Piensa en quienes forman parte de tu grupo de amigos y analiza cómo influyen en tu vida. Pídele sabiduría a Dios para escoger bien a los amigos que formarán parte de tu círculo íntimo.

¿CUAL SERÁ TU LEGADO?

Hombres de valor, aquéllos cuyo corazón Dios tocará” (1 Samuel 10:26)


Lo qué importa no es “¿Cómo murió él?” pero “¿Cómo  vivió él?”
 No es “¿Qué  ganó él ?” pero “¿Qué  dio  él?”.

Éstos son los  verdaderos méritos.  Para  medir el valor de un hombre como hombre, no es importante su descendencia o la posición que ocupa en la sociedad.  Lo importante es:
“¿Tiene él un corazón?” y “¿ése  corazón está a la disposición de Dios?”.

¿Cómo hemos vivido en este mundo tan difícil y complicado?
¿Qué hemos hecho?  
¿Qué ven las personas  en nuestras actitudes? 
 ¿Cuál ha sido nuestro valor?

A veces juzgamos que somos bien definidos porque tenemos mucho dinero, o porque vivimos en una bella casa, o porque manejamos un carro de lujo.

 ¿Cuántas personas sin carácter, sin escrúpulos, indiferentes a Dios, tienen lo mismo o hasta más?  ¿Será que son las cosas materiales las que caracterizan una vida de éxito?

 Muchos, por detrás de toda aquella prosperidad, esconden una vida de amargura y gran tristeza.

¿El dinero trae confort?   Claro que sí.  El dinero trae la ¿dicha qué buscamos?  No siempre.
La verdadera alegría existe en aquéllos que tienen al Señor Jesus en el corazón – tengan o no tengan  dinero. Cuántas veces ya nos vemos diciendo: “Admiro a Fulano, porque siendo bien humilde ¡está siempre sonriente y tiene una familia maravillosa!” Y también ya experimentamos situaciones en que exclamamos: “Pobre del señor Mengano.
Tiene todo para ser feliz, pero ¡ni él y ni la familia demuestran cualquier tipo de alegría!”

Que nuestro corazón esté siempre abierto a las enseñanzas de nuestro Dios.  Cuando aprendemos a amar, nos importan nuestros amigos, para extender la mano para aquéllos que son más necesitados que nosotros, entonces seremos contados por el Señor como personas de grandes méritos y de mucho valor y todos dirán de nosotros: “Ahí está una persona verdaderamente feliz”.

viernes, 8 de octubre de 2010

AMOR CON DIOS

Dios es amor.


Amar es tener a Dios en el corazón y compartirlo con todos.  
Jesús en la cruz nos revela el amor perfecto y no da la gracia para vivirlo. Eso es ser cristiano.
Dios es la fuente infinita del amor. Todo amor verdadero es compartir el amor de Dios según sus designios. 
  
Hay dos tipos de amor: 
                El amor de concupiscencia, es un amor por interés propio, ama porque percibe al otro como útil, agradable o placentero. Es el falso amor que abunda en el mundo.

El amor de amistad: Es el amor de Dios. No es interesado. Ama principalmente por el bien del otro. 

San Pablo se refiere a esta distinción cuando enseña: 

"Hermanos, habéis sido llamados a la libertad; sólo que no toméis de esa libertad pretexto para la carne; antes al contrario, servíos por amor los unos a los otros". Gálatas 5,13 (ver también versículos siguientes)
Para el Cristiano amar es el principal Mandamiento que encierra a todos los demás. 
Acercóse uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: « ¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?» Jesús le contestó: «El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos.»  Marcos 12,28-31

No es suficiente amar, Jesús nos manda a amar como EL amó:
Este es el mandamiento mío: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Juan 15,12
Jesús crucificado es la revelación más perfecta del amor.
Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos. Juan 15,13
Como cristianos estamos llamados a imitar a Jesús que dio su vida por todos.
En esto hemos conocido lo que es amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos. I Juan 3,16
En Cristo somos capaces de un amor sobrenatural, la plenitud de la vida para la que fuimos creados: 

Para que sus corazones reciban ánimo y, unidos íntimamente en el amor, alcancen en toda su riqueza la plena inteligencia y perfecto conocimiento del Misterio de Dios, en el cual están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia. -Colosenses 2,2

Nada ni nadie nos puede apartar del amor de Dios

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los peligros?, ¿la espada? -Romanos 8:35

El amor no es algo abstracto. Se demuestra en la práctica.
Si alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra su corazón, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad.  I Juan 3,17-18

Jesús nos enseñó a amar a nuestros enemigos.
«Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial. Mateo 5,43-48. Cf. Lc 6, 28.

Corintios 13,1-12
Aunque hablara las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe.
Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad, nada soy.
Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha. 
La caridad es paciente, es servicial; la caridad no es envidiosa, no es jactanciosa, no se engríe; es decorosa; no busca su interés; no se irrita; no toma en cuenta el mal; no se alegra de la injusticia; se alegra con la verdad. 
Todo lo excusa. Todo lo cree. Todo lo espera. Todo lo soporta. 
La caridad no acaba nunca. Desaparecerán las profecías. Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia.
Porque parcial es nuestra ciencia y parcial nuestra profecía. Cuando vendrá lo perfecto, desaparecerá lo parcial.
Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño. Al hacerme hombre, dejé todas las cosas de niño.
Ahora vemos en un espejo, en enigma. Entonces veremos cara a cara.
Ahora conozco de un modo parcial, pero entonces conoceré como soy conocido.

DIOS LO HACE DIFERENTE

El hombre hace gemir a un Ion de reacción, rugir el motor de un auto de carrera, sonar la bocina de una locomotora, hablar a la radio...

Pero Dios hace sonreír a un bebé.

El hombre enciende una gran avenida de luz blanca...

Mientras que Dios enciende la Vía Láctea.

El hombre levanta torres de iglesias, plataformas para lanzamiento de cohetes, rascacielos de muchos pisos, elevadas antenas de radio y televisión...

Pero Dios levanta árboles gigantescos y cumbres montañosas que acarician las nubes y retienen la nieve.

El hombre pinta un cuadro sobre la tela...

Pero Dios pinta día a día un cuadro diferente en cada trozo de horizonte.

El hombre gasta cifras fabulosas para atravesar el espacio...

En tanto que Dios abre el camino para que la humilde oración de un niño encuentre eco en el corazón de su Padre Celestial.

El hombre pone vida en la pantalla del televisor...

Pero Dios da y sostiene la vida de cada uno de sus hijos.

El hombre diseña lanzas, espadas, tanques, bombas para matar a su hermano...

Pero Dios diseñó una colina, una cruz y una tumba abierta, para que el hombre pudiera elegir la vida eterna.

Realmente, ¡Dios siempre lo hace todo mucho mejor!
Sin embargo, a veces estamos tan concentrados en las realizaciones humanas, que atribuimos toda la gloria al hombre y perdemos de vista la sabiduría y el poder del infinito Dios.

Entonces surgen el orgullo y la incredulidad, que malogran el espíritu de los hombres.
¿Recordaremos hoy que Dios actúa mucho mejor que nosotros?

Por eso, si tenemos algún problema que aflige nuestro corazón, o debemos tomar alguna decisión importante que demande especial cuidado ¿no buscaremos la iluminación del Altísimo?


"Nunca somos más altos, que cuando estamos de rodillas hablando con Dios"

AMAR ES TENER Y DAR VIDA


Si algún texto bíblico habla por sí mismo, es el de hoy; hermoso resumen de todo el evangelio de Jesús, porque amar al hermano es lo propio y característico del discípulo de Cristo. La practica eficaz  e indivisible del amor a Dios y al prójimo, sin restricciones ni exclusivismos, es lo que define la religión que Jesús fundó. 
“Os doy un mandamiento nuevo: 
Que os améis unos a otros como yo os he amado. 
En esto conocerán que sois mis discípulos, si os amáis unos a otros”

                Cristo mismo es el buen Samaritano que ama a la humanidad caída; su persona y su ejemplo nos están enviando continuamente al mundo en misión de amor, un amor que da la vida. Este es, por tanto, el testimonio más directo y válido.
                El amor crea vida para el que me ama y para el que es amado. Por eso,
Amar es la Sabiduría de la Vida,
Porque es vivir de Verdad.
Pero desgraciadamente, de tanto oírlo y no practicarlo se nos resbala y resulta manido el mandamiento del amor fraterno.
            Esa es la lección de la fraternidad universal, la aventura radical de un amor invisible y sin fronteras, que nos enseña hoy Jesús con la parábola del buen Samaritano. De ahí que San Pablo resumiera:
  
“Amar es cumplir la Ley Entera”

“¿Quién es mi prójimo?” (Lc 10, 25-37)